LA CONDENA A LA DIOCESIS DE DALLAS PERTURBA A LA IGLESIA CATOLICA
Por Philippe Alfroy <Br> WASHINGTON, Jul 25 (AFP) - La condena de un cura pedófilo y de su diócesis en Dallas (Texas) a pagar 118 millones de dólares en daños y perjuicios a once víctimas de abusos sexuales perturba a la jerarquía eclesiástica...
Por Philippe Alfroy
WASHINGTON, Jul 25 (AFP) - La condena de un cura pedófilo y de su diócesis en Dallas (Texas) a pagar 118 millones de dólares en daños y perjuicios a once víctimas de abusos sexuales perturba a la jerarquía eclesiástica católica norteamericana acusada de cerrar los ojos ante los delitos cometidos por algunos de sus miembros.
La decisión publicada el jueves por un jurado civil de Dallas constituye la mayor condena a indemnización jamás efectuada en Estados Unidos a víctimas de abusos sexuales cometidos por un sacerdote.
Se trata también de la sentencia más severa contra la jerarquía católica por observar "la ley del silencio" y proteger el espíritu de cuerpo.
Hecho rarísimo, el jurado acompañó su veredicto de una declaración escrita, leida por el juez, solicitando a las autoridades católicas de la ciudad que admitan sus responsabilidades. "Por favor, admitid vuestra culpabilidad y permitid a esos jóvens reanudar sus vidas", escribió el juez.
La sentencia fue aplaudida por las familias de las víctimas que se encontraban presenten en el recinto del tribunal.
"Aseguramos a todas las víctimas, incluidas las del expediente, que continuaremos (brindando) nuestra asistencia en materia de terapia y de consejo", indicó el obispo de la diócesis, Charles Grahmann, en un comunicado. "Es importante para todos saber que la diócesis se comprometió a ayudar y pacificar a sus parroquianos", agregó.
El abogado de la diócesis anunció que apelaría la sentencia.
El padre Rudolph Kos, de 52 años, que debe comparecer ante un tribunal penal, fue querellado por once demandantes, diez hombres y la familia de otro que después se suicidó, por abusos sexuales cometidos entre 1977 y 1992.
Aún cuando Kos, que no asistió al debate, negó ciertas acusaciones, lo esencial del proceso estuvo basado en la actitud de la jerarquía católica.
Las primeras informaciones sobre las veladas de jóvenes en el presbiterio fueron transmitidas a la diócesis en 1985 pero las autoridades no reaccionaron sino en 1992 cuando se interpuso la primera demanda ante la justicia.
Según Tom Ecomus que dirige en Chicago (Illinois) una asociación de defensa de las víctimas de abusos sexuales cometidos por sacerdotes, la Iglesia habría pagado desde mediados de los años 80 un total de 650 millones de dólares para arreglar en forma amigable cuestiones de este tipo que se mantuvieron secretas.
Ante la multiplicación de asuntos de pedofilia que implican a sacerdotes, la Conferencia episcopal norteamericana pidió revocar a los curas pedófilos pero el Vaticano rechazó la moción.
Por tanto, los sacerdotes católicos norteamericanos, aún condenados por la justicia, pueden continuar ejerciendo su ministerio en un ámbito donde no se encuentre en contacto con niños.




