EDITORIAL

Ser mujer en el planeta Tierra

Y una de las formas más sutiles de discriminación es bajarle el tono al asunto y pensar que la cosa es menos grave de lo que en realidad es.

Vamos a suponer que usted es mujer y nació el 3 de septiembre de 1981. Está de cumpleaños, por supuesto, pero, además de eso, usted nació en un mundo teóricamente diferente al del día anterior de su parto.

Cuando sus padres probablemente estaban soñando con usted, en 1979, se firmaba la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, tratado internacional de Naciones Unidas que entró en vigencia el 3 de septiembre de 1981.

La Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer tiene 30 artículos que muy puntualmente definen las formas de discriminación contra la mujer, por lo general vinculadas a tradiciones y costumbres culturales que van dando forma a roles de género y a tratamientos familiares que terminan saltando de casa a las relaciones sociales y laborales.

Como todo documento jurídico que contemple la defensa de los derechos, muchas veces se queda escrito en el papel y no aterriza en la realidad de todos los días. Las propias Naciones Unidas tienen claro que el 35 por ciento de las mujeres en todo el mundo ha sufrido violencia física o sexual, aunque hay estudios nacionales, muy enfocados en ciertos territorios, que elevan el porcentaje a un inaudito 70 por ciento.

Un año en el planeta tierra arroja la cifra de más o menos 87.000 mujeres asesinadas y más de la mitad son víctimas de sus parejas o miembros de la familia.

Hoy en día, las mujeres adultas representan el 51 por ciento de las víctimas de trata de seres humanos en los listados que se tienen de manera oficial, en los confiables, y si a las adultas sumamos el conjunto de las mujeres y niñas, el porcentaje se eleva al 71 por ciento.

La cifra que voy a darles no es de la Edad Media, sino del presente: al menos 200 millones de mujeres y niñas que viven actualmente han sufrido la mutilación genital femenina en 30 países.

No hacen falta más datos, cifras y porcentajes para entender lo que es evidente: la mujer sigue siendo víctima de discriminación en el planeta entero, en todos los grupos sociales y en cualquier tipo de estrato.

Y una de las formas más sutiles de discriminación es bajarle el tono al asunto y pensar que la cosa es menos grave de lo que en realidad es. Un recordatorio que tiene mucho de lugar común, pero no por ello es menos fundamental: el día de la mujer, de respetarla y no discriminarla, es todos los días.

 

 

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