GERMÁN ESCALLÓN
Con una gracia y sinceridad irrepetibles cuenta episodios íntimos como la grandeza de su primer amor con el que aún se siente “bendecido” u otros más secretos como cuando llegaba a los bares de mala muerte en el centro, pateando mesas (para hacerse respetar) y para bailar con las habitantes de la noche y las vendedoras del placer. Eso sí aclara, solo a bailar.




