Presos encomendaban sus víctimas de extorsiones a la brujería
Antes de realizar la llamada, rezaban para que la persona consignara el dinero.

(Cortesía Gaula de la Policía Nacional.)

Las autoridades encontraron en una celda de la cárcel La Picota de Bogotá elementos de brujería y magia negra que eran usados por los delincuentes para que, supuestamente, las extorsiones que estaban realizando desde el penal fueran exitosas.
Antes de realizar las llamadas, los internos enrollaban billetes de diferente denominación y los colocaban en las manos de dos duendes de cerámica, y luego de unos rezos, pedían que la extorsión surtiera efecto y la víctima consignara el dinero en sus cuentas.
“Antes de hacer las llamadas telefónicas, haciéndose pasar por sobrinos de la víctima o integrantes de grupos armados ilegales, utilizaban la santería y la brujería negra”, dijo el brigadier general, Fernando Murillo, director del Gaula Policía Nacional.
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Por otro lado, con un sencillo bafle conectado a bluetooth con sonidos programados, como de aeropuertos y sirenas de la Policía, los extorsionistas engañaban a sus víctimas para cometer la estafa de la falsa encomienda internacional.
“De igual manera, tenían programados sonidos de ambulancias y patrullas de policía, para poder realizar la modalidad de suplantación de autoridad”, detalló el director del Gaula.
Los allanamientos se adelantaron en la macro operación ‘Demoledor’ en centros penitenciarios de Bogotá y otros 16 departamentos del país. En el Meta, por ejemplo, cayeron los “Carceleros”, una banda delincuencial integrada por cinco guardianes del INPEC que vendían a los internos celulares y sim card entre 200 y 500 mil pesos, que luego se usaban para extorsionar a empresarios y habitantes.




