El parque de las sombras

El Centenario de Cartagena es un icono de la ciudad sumido en las penumbras

Después de seis de la tarde al caer la noche, atravesar el Parque Centenario en Cartagena produce escalofríos. No hay porque temer, sin embargo, quienes quieren llegar desde La Matuna hasta Getsemaní, prefieren darle la vuelta y no sumirse en las tinieblas.

 

El pulmón del Centro Histórico de Cartagena ha quedado no solo en el olvido sino también en penumbras y caminar en la noche produce miedo.

 

La situación es tal que los jóvenes y niños que practican patinaje u otras disciplinas deben aprovechar el último rayo de sol antes de no poder ver por donde patinan o en donde están jugando.

 

Ni los vendedores ambulantes o las prostitutas se quedan en el lugar cuando llega la noche y las librerías cierran más temprano porque ni policías hay que garanticen la seguridad del lugar.

 

En varias oportunidades la Oficina de Apoyo Logístico de la Alcaldía de Cartagena había anunciado el apoyo y a no desamparar el Parque Centenario, sin embargo, han sido paños de agua tibia con el cambio de un bombillo aquí y otro allá, pero de iluminación total absolutamente nada.

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