Ellos son la crisis

Columna de opinión de Rafael Vergara Navarro

Si queremos que la dignidad, la eficiencia y la grandeza sean artífices del futuro de Cartagena, como sociedad, unidos, tenemos que vencer y erradicar el predominio político del clientelismo soberbio y delincuencial, enrostrado hoy en Vicente Blel, líder de su clan familiar y jefe del conservatismo en la ciudad y Bolívar. Su voz y presencia racista y repulsiva, condujeron a que, recogiendo un sentimiento social, El Universal encabezara como ¡Una Vergüenza! el desparpajo de su confesión de la corrupción y abuso con los recursos públicos, la burla contractual y las comisiones en la gobernación.

 

Para evadir la gravedad de lo contado, el cinismo de Blel no tiene límite; culpa a “agentes provocadores” y para dificultar la judicialización reduce a “rumores” lo confesado. Así expresa su desprecio a la ciudadanía, a la justicia y ratifica la pobreza ética de su historia política. “Aquí no se vota por programas sino por favores” afirma.

 

Antecedentes como el del juez que lo dejó en libertad 3 años después de la condena de la Corte y su manejo del lio de testaferrato con los narcos, clarifican el nivel de voluntad política que requerimos para derrotar este jefe del conservatismo y uno de los líderes de la clase política. Es hora de dejar de ser pasivos ante las verdades sabidas de prácticas censurables.

 

Unidos los hemos vencido, pero sin contundencia ni continuidad. La abstención, desunión y ausencia de sanción social, más el peso del viejo país con sus estructuras clientelistas, nos impusieron a la ciudadanía y la decencia política, la feudalización nepótica del Estado, visible no solo aquí.

 

Estamos entrampados con los viejos clanes, (los García, Blel, Cáceres, Montes-Curi), enriquecidos con el manejo de cuotas de poder y los recursos públicos, pagos electorales con el presupuesto y cargos burocráticos, con empresas organizadas, financistas, familias beneficiadas por su fidelidad, profesionales, técnicos, obreros, amas de casa, servidores públicos, concejales, OPS, miembros de Jac y Jal. El estado en crisis es su creación.

 

Tienen votantes propios más los que sin asco compran. En estos clanes hay sentido de pertenencia y respeto al Don: por historia saben que el futuro depende de la victoria.

 

Por parapolíticos todos pisaron la cárcel y en el recambio los hijos, sin pecado original, juegan en el país. Con sus diferencias los senadores García Turbay y Dayra Galvis, jefes de sus partidos, también son clanes y afinadas estructuras electorales que comparten cuotas de poder, negocios y candidatos. William García y Yolanda Wong se han cocinado en esa salsa clientelista y de ser elegidos, quieran o no reproducirán el modelo decadente a derrotar. Ambos evidencian alta inversión

 

Pase lo que pase con sus líos en la Fiscalía y el CNE, a un mes de la elección, con el antecedente de 176.421 votos por Petro y 178.470 en la consulta anticorrupción, entre los 12 restantes no hubo unión. Ganaron los egos y todos en el tarjetón. Ojalá el pueblo desborde los diques y las aguas limpien.

Cargando