Bojayá recibe con esperanza y alegría el fin de la guerra con las Farc
La comunidad donde una bomba mató a 119 personas confía en que no vuelvan la violencia y el terrorismo al país.
Medellín
Las víctimas de la masacre de Bojayá, Chocó, donde las Farc asesinaron a 119 personas con un cilindro-bomba en un templo, en mayo de 2002, recibieron con alegría y esperanza la terminación de las negociaciones entre el Gobierno Nacional y las Farc, lo que significará el fin de la guerra de más de 50 años en el país.
La población de Bojayá, Chocó, que vivía con relativa tranquilidad en ese año 2002, fue sacudida por el enfrentamiento entre paramilitares y guerrilleros de las Farc, y el estallido de una bomba lanzada por las Farc hacia el interior del templo donde se habían refugiado más de 150 personas, lo que acabó con la vida de 119 de los habitantes, en su mayoría mujeres y niños, y numerosos heridos por la explosión y las metrallas.
El sacerdote católico Antún Ramos, párroco de Bojayá ese día de la acción violencia, y quien vivió en su piel la dureza de este acto criminal contra sus feligreses, admitió que hoy siente el silencio de los fusiles y las explosiones, el cese de la violencia guerrillera y la consolidación de la paz a través de un acuerdo con el Estado es la mejor noticia, la buena nueva que estaban esperando, allá en Bojayá y en toda la nación colombiana.
“Es una noticia que estamos esperando no solo las victimas de Bojayá, sino todo el país. Nos traerá alegría y esperanza para ver luz al final del túnel. Por eso, invitamos a los otros grupos que afectan a la población, especial a la población pobre, que se unan a la noble causa de reconocer que esta forma de proceder no es la correcta y este gran paso que dan las Farc y el Gobierno Nacional sea lleno de esperanza para los colombianos”, declaró el presbítero Ramos a Caracol Radio al conocer el fin de las negociaciones de paz en La Habana y la firma de los Acuerdos para la terminación del conflicto.-
Miembros del Secretariado de las Farc han reconocido lo de Bojayá, ese dramático hecho de violencia guerrillera contra la población civil, como un episodio que obligada a las disculpas públicas y al perdón de sus víctimas. Los enviados de las Farc a Bojayá pidieron perdón, la comunidad los acogió y les confiaron su esperanza de que no se repitan jamás estas acciones y que la comunidad pueda vivir en paz y sin zozobra.




