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La nueva directora del MAMBO, María Belén Sáenz, revela las apuestas de su gestión

María Belén Sáenz conversó con Diana Calderón sobre el futuro de uno de los museos más importantes del país.

En entrevista con Diana Calderón, la nueva directora del Museo de Arte Moderno de Bogotá (MAMBO), María Belén Sáenz, se refirió a las apuestas de su gestión, el proceso de trabajo que ha adelantado con artistas de gran reconocimiento, la curaduría de espacios, las alianzas que podría forjar en el futuro y el rol central del arte en la sociedad.

Para alguien que nunca ha estado en el MAMBO, ¿de qué manera cambia su vida al entrar?

Crear sentido es una responsabilidad que requiere tiempo, pensar, acompañar a los artistas. Ellos son los que realmente hacen la magia. Es una interlocución muy profunda con el artista, para luego comunicar a los públicos de la manera más sencilla posible. Eso es algo que he aprendido en todos estos años: que en la sencillez hay una capacidad de comunicar extraordinaria. No se trata de que intelectualicemos, sino al contrario. Que sea la percepción y la sensibilidad las que ayuden a que cuando la gente entre a un museo regrese y entre a sus vidas lo que vieron. Eso fue un poco lo que pasó con ‘El Testigo’, cuando lo que allí sucede se conversa en la casa, se medita en la noche. Normalmente, es algo que tiene que ver con cómo observamos el mundo que nos rodea. Eso poco a poco va construyendo una idea que va sumando a uno y otro. La comunidad empieza a valorar las cosas de manera diferente.

La exposición de ‘El Testigo’ es el ejemplo más increíble, porque fue el que se quedó en nuestras vidas, sobre el cual nos empezamos a hacer preguntas y generar memoria...

Sí, hubo una cosa fuerte. Un victimario de la Costa se desplomó, se arrodilló frente a la sala y dijo: “yo sé lo que hice, pero no lo vuelvo a hacer”. Solamente fue eso, siempre con total respeto, porque los museos no somos activistas. Tratamos de que haya una pluralidad en el pensamiento, que haya diversidad, que no haya una imposición de las versiones, sino que todo esté abierto a que la gente haga ese proceso.

Cuando usted llega al MAMBO, a una entidad que no conoce, ¿qué es lo primero que mira para hacer una activación?

Ese es un momento muy hermoso, porque es entrar a conocer y tener consciencia de un trabajo colectivo y un contexto. Lo primero es escuchar, escuchar al equipo y, en este caso, también a la junta directiva porque ellos son realmente muy activos, están en el día a día de la institución. Ese diálogo me va a permitir entender un poco cuáles son las fortalezas del lugar, su conocimiento y lo que ha acumulado.

Con la junta hemos acordado una hoja de ruta para el 2027, que nos va a ayudar a hacer una arqueología de la historia del MAMBO para meditar, consensuar y pensar colectivamente en esa proyección para hacer que sea una casa que crezca hacia la ciudad, Pero reflexionar también sobre cuál es el corazón de su pensamiento, porque la institución piensa. En esa arqueología nos vamos a encontrar cosas divinas, como poner en valor el edificio, que es una joya de Rogelio Salmona, quien además va a cumplir 100 años de su natalicio.

Llama mucho la atención que en su propuesta habla de convertir el MAMBO en una marca y de buscar un socio corporativo. ¿Cómo se construye esa alianza para tener el músculo financiero de una empresa que fortalezca esta apuesta y al mismo tiempo blindar la independencia?

Lo primero es que el contenido no es negociable. Es parte de un proceso con los artistas. Es importante que se entienda qué es sembrar valor. Uno siembra valor cuando empieza a dejar que las cosas crezcan. En una alianza institucional con una empresa pública o privada, esas organizaciones deben tener la consciencia de que tienen la posibilidad de relacionarse con nuevas generaciones, con un público que está ahí para ser comprendido, para abrazarlo.

¿Cuál le gustaría que fuera su legado si dentro de cinco años pudiera elegir una sola cosa?

Que el proyecto colectivo sea tan cierto, que así esté yo o no, igual ande lo mismo. Que haya una apropiación de la ciudad. Que todo ese equipo MAMBO y la junta directiva se vuelvan uno solo de manera que haya una compenetración muy grande, que se cree una sensación de que hay un organismo que vive.

Cuando le mencionan la palabra arte, si cierra los ojos, ¿qué es lo primero que ve?

Luz.

Vea la entrevista completa aquí: