El frío no lo protege del sol: 5 hábitos peligrosos para la piel y cómo cuidarse
Factores como la altitud, la humedad y la exposición cambian la manera de protegerse la piel. Le contamos cómo hacerlo de forma correcta, según expertos
Mujer alegre y sonriente protegiéndose con una hoja caída bajo el sol en el parque. Foto: Getty Images. / d3sign
La exposición al sol cumple un papel importante en la salud, entre otras razones, porque los rayos ultravioleta B permiten que el organismo produzca vitamina D, un nutriente fundamental para funciones como la salud ósea y el adecuado funcionamiento muscular e inmunológico.
De hecho, estudios señalan que los beneficios de tomar el sol incluyen la reducción del cortisol, menor probabilidad de depresión, mejora la calidad del sueño y supone un aumento promedio del 5% en la densidad ósea frente a las personas sin exposición solar adicional, gracias al aporte extra de Vitamina D.
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No obstante, es crucial encontrar medidas adecuadas para aprovechar esas ventajas sin incurrir en riesgos. Una mayor exposición no necesariamente es mejor y hay que tener en cuenta que la radiación ultravioleta también puede causar daño acumulativo en la piel y aumentar el riesgo de cáncer.
Por eso, el equilibrio está en disfrutar de la luz solar de manera responsable, evitando exposiciones prolongadas o intensas, especialmente en las horas de mayor radiación, y utilizando medidas de protección como ropa, sombrero, sombra y protector solar.
5 hábitos peligrosos para la piel
Para evitar los riesgos relacionados con la exposición solar, tenga en cuenta estos errores comunes:
- No existe el broncedo saludable: El cambio de color de la piel es una respuesta de defensa frente al daño provocado por la radiación UV.
- El frío no lo protege del sol: Un cielo cubierto no significa ausencia de exposición solar, de hecho, hasta un 80 % de los rayos ultravioleta pueden atravesar las nubes y sus efectos se acumulan a lo largo del año. En Colombia, además, el lugar donde vivimos importa. En ciudades de mayor altitud como Bogotá, la atmósfera filtra menos radiación, por lo que un clima frío o templado no significa necesariamente menor exposición.
- La exposición no desaparece al entrar a un edificio: Los rayos UVA pueden atravesar los vidrios de ventanas y automóviles, haciendo que actividades como conducir o trabajar durante periodos prolongados cerca de una ventana también deban considerarse.
- No cuidarse de la luz de las pantallas: La llamada ‘luz azul’ puede participar en procesos de estrés oxidativo y, en determinadas personas, favorecer la aparición o intensificación de manchas, aunque la evidencia sobre el impacto de la exposición habitual a las pantallas todavía es limitada. Esto no significa que las pantallas representen un riesgo comparable al del sol, pero sí que, especialmente en personas con tendencia a la hiperpigmentación, conviene mantener una rutina adecuada de fotoprotección.
- No usar protección solar: La radiación solar destruye el ADN de las células, causa manchas y aumenta el riesgo de cáncer de piel.
¿Cómo cuidarse del sol? Esto recomiendan expertos
“La protección solar tiene que empezar a entenderse como parte del cuidado diario de la piel y no solamente como algo que usamos cuando vamos de vacaciones o sentimos que el sol está más fuerte”, señala Sandra Malca, Directora de Marketing Cerave Ceran.
De hecho, la experta asegura que es importante usar productos desarrollados con respaldo dermatológico, “que sean fáciles de incorporar a su día a día y ayuden a cuidar la piel más allá de lo estético”.
Así mismo, Malca señala que el desafío, “no es solamente recordar utilizar protector solar, sino encontrar uno que resulte fácil de usar todos los días. La sensación grasosa, las texturas pesadas o los residuos blancos han sido históricamente algunas de las barreras para incorporarlo a la rutina”.
Use bloqueador solar antes de broncearse en vacaciones. Foto: Getty Images
La protección también depende de utilizar el producto correctamente. Aplicar una cantidad insuficiente, olvidar zonas como las orejas, el cuello, los labios o las manos y no reaplicar son algunos de los errores más frecuentes.
“Cuando existe exposición solar intermitente a través de ventanas, se recomienda reaplicar aproximadamente cada cuatro horas; durante actividad física, playa o piscina, cada dos horas o después de nadar, sudar intensamente o secarse con una toalla, se debe reaplicar inmediatamente”, asegura la experta, quien explica que CeraVe Sun cuenta con alternativas de acabado invisible, control de grasa y tecnología de rápida absorción con secado en un segundo, que pueden facilitar el cuidado.
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Así, más que preguntarse únicamente si hace sol, la protección diaria implica entender dónde estamos, cuánto nos exponemos y qué necesita nuestra piel. Del clima frío de Bogotá a la humedad de la costa, del trayecto en carro a una jornada junto a una ventana, la radiación forma parte de momentos mucho más cotidianos de lo que parece y proteger la piel puede comenzar por reconocerlos.
Tenga en cuenta las siguientes recomendaciones:
- Evitar la sobreexposición, sobre todo entre las horas de más calor o de mayor incidencia de rayos UV.
- No exponer a los niños menores de 3 años.
- Utilizar siempre protección solar.
- Renovar la protección solar cada 2-3 horas, y aplicarse 30 minutos antes de salir de casa para que el efecto sea el deseado.
- Utilizar el protector solar con más diligencia en aquellas zonas más sensibles, como la cara o cicatrices.
- Los días nublados no eximen del uso de protector solar.
- Las radiaciones UV se reflejan en el agua, la arena o la nieve.
- Leer atentamente las instrucciones del protector solar, seguir su modo de empleo e indicaciones para obtener el efecto deseado.
- Tener la posibilidad de estar a la sombra, ya sea una sombrilla de playa o un árbol.
- Combatir la deshidratación. Los expertos recomiendan beber al menos 1,5 litros de agua al día.
Karen Ortiz
Periodista, con cinco años de experiencia cubriendo...Periodista, con cinco años de experiencia cubriendo temas de orden público y justicia. Interesada en temas de paz, reincorporación y conflicto.