Educación

Lectura e inteligencia artificial: el reto de recuperar la comprensión profunda en las aulas

La directora de Literatura Infantil y Juvenil de Santillana Colombia advirtió sobre los efectos de la lectura fragmentada y llamó a colegios y familias a formar lectores capaces de comprender, cuestionar y conectar textos con la realidad.

De acuerdo a los resultados de las pruebas PISA 2025, el país obtuvo una puntuación media de 399 puntos en lectura, registrando una caída de 10 puntos frente a la medición anterior de 2022 (donde obtuvo 409). Es la primera vez desde el año 2006 que el promedio nacional desciende de la barrera de los 400 puntos. | Foto: Getty Images / Frazao Studio Latino

La lectura enfrenta una nueva etapa de transformación marcada por los formatos digitales y la inteligencia artificial, pero el principal desafío no estaría únicamente en la tecnología, sino en la pérdida de habilidades para leer con profundidad. Esa fue una de las principales alertas de Adriana Martínez, directora de Literatura Infantil y Juvenil de Santillana Colombia, durante el tercer día del II Encuentro Internacional de Líderes, Compartir Next 2026.

En ese sentido, Martínez sostuvo que aprender a leer también implica enfrentarse a la dificultad y a la complejidad de los textos. Por eso, cuestionó la tendencia actual, empujada por las pantallas, a simplificar los procesos de lectura y llamó la atención sobre lo que puede perder la sociedad cuando los estudiantes dejan de leer de manera profunda: autonomía y pensamiento crítico.

La lectura fragmentada, un desafío para la educación

Más de 400 rectores de Latinoamérica se dieron cita en Cartagena para hablar del futuro de la educación en la región. | Foto: Alexander Guevara, Santillana Colombia

La conferencista recordó que las llamadas crisis de la lectura no son nuevas. La aparición de la imprenta, la novela, la radio, la televisión, internet, los libros electrónicos y los audiolibros han generado en distintos momentos preguntas sobre el futuro de los libros. Sin embargo, consideró que el escenario actual tiene una particularidad: la convivencia entre múltiples formatos y una creciente fragmentación de la información.

En ese contexto, citó investigaciones y reflexiones sobre el denominado fenómeno de la lectura fragmentada y explicó que pasar constantemente entre textos breves, pantallas y diferentes estímulos puede afectar capacidades asociadas con la comprensión. Entre ellas mencionó la empatía, la conexión entre lo leído y la realidad, la construcción de nuevos puntos de vista, la percepción de la belleza y la capacidad de enfrentarse a textos complejos.

De ahí que su preocupación adquiera una dimensión mayor cuando esas mismas dinámicas llegan al aula. Al respecto, Adriana Martínez cuestionó que estudiantes y profesores puedan quedarse únicamente en fragmentos de textos y que, ante la dificultad de una obra extensa, se termine reduciendo la exigencia. Para la directora, formar lectores implica precisamente “acompañarlos para que puedan superar esa dificultad y desarrollar herramientas para comprender lo que leen”.

La alerta también se relaciona con el uso de la inteligencia artificial. Martínez sostuvo que no se trata de buscar en la tecnología al responsable de las dificultades lectoras, sino de reconocer que las competencias de lectura son indispensables para utilizarla de manera crítica. Sin comprensión, advirtió, “la IA puede convertirse en un atajo que amplifica errores, dificulta distinguir información verdadera de falsa y limita la capacidad de relacionar lo que se sabe con las nuevas respuestas que ofrece una herramienta”.

La lectura crítica, por tanto, requiere habilidades específicas: inferir, diferenciar hechos de opiniones, evaluar la información y leer con precisión. En esa línea, afirmó que la lectura es fundamental para el aprendizaje e indicó que no basta con consumir contenidos para convertirse en lector, del mismo modo que ver deportes no convierte a una persona en deportista. La práctica profunda de la lectura, sostuvo, sigue siendo necesaria.

Leer como derecho y como decisión estratégica

De acuerdo con los resultados de las pruebas PISA 2025, 55 % de los estudiantes colombianos evaluados no logró alcanzar el Nivel 2, considerado el estándar mínimo básico de competencia lectora por la OCDE. Esto significa que no son capaces de identificar la idea principal de un texto de extensión moderada ni de reflexionar críticamente sobre su propósito. | Foto: Getty Images / Frazao Studio Latino

Otro de los ejes de la conferencia fue entender la lectura como un derecho. Adriana Martínez relató su experiencia trabajando en proyectos de literatura pública en Colombia y recordó un proceso desarrollado en Chocó, donde comunidades plantearon distintas necesidades alrededor de la lectura y la escritura.

Entre las solicitudes encontró una especialmente significativa: mujeres mayores de 70 años querían aprender a escribir su nombre. La imposibilidad de hacerlo había limitado acciones cotidianas como firmar contratos o realizar trámites bancarios. Para ella, esta experiencia mostró de manera concreta que leer y escribir son herramientas necesarias para participar plenamente en la sociedad y no únicamente aprendizajes escolares.

Desde esa perspectiva, planteó tres condiciones para hacer efectivo el derecho a la lectura: saber leer, poder leer y ser libre para leer. La primera se relaciona con la pedagogía que requiere el aprendizaje, esta “debe ser de acceso universal”. La segunda tiene que ver con la disponibilidad de recursos: bibliotecas escolares y públicas, aulas y comunidades deben contar con libros pertinentes y de calidad. Sin una oferta suficiente, explicó, “no basta con la intención de formar lectores”.

El tercer componente está alineado con la autonomía. La libertad para elegir qué leer no significa abandonar el acompañamiento educativo, sino construir las condiciones para que los estudiantes puedan convertirse en lectores críticos y desarrollar sus propios intereses. En ese proceso, dijo, intervienen maestros, familias, bibliotecarios, mediadores y otros actores del ecosistema educativo.

Para la experta, la formación de lectores tampoco puede quedar restringida al área de Lengua. La lectura debe convertirse en una decisión estratégica de las instituciones educativas, con inversión, formación docente y espacios destinados a leer, pensar y conversar sobre los textos. Además, el camino a las letras debe comenzar desde la primera infancia, porque “formar lectores se vuelve más difícil cuando se inicia tarde”.

Al cerrar su intervención, la directora de Literatura Infantil y Juvenil de Santillana Colombia hizo un llamado a pensar una educación inconforme y reflexiva, capaz de estimular la creatividad y conectar las ciencias y las artes. En ese marco, propuso volver a la lectura como una herramienta para comprender otros tiempos, culturas, lenguas e ideas, y como uno de los pilares para formar personas capaces de interpretar críticamente el mundo en el que viven.

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Juan Camilo Paiba

Periodista de Prisa Inspira. Administrador de...