Familias de la vereda Chorritos siguen incomunicadas tras el colapso de un puente en La Celia
La comunidad denuncia que, seis meses después de la emergencia, continúan arriesgando su vida para cruzar el río y acceder a alimentos, educación y servicios básicos.
Foto: suministrada por la comunidad de La Celia.
Risaralda
Desde enero de este año, una avalancha provocó el colapso del único puente que comunicaba a la vereda Chorritos, en el municipio de La Celia, con el corregimiento de Villanueva, en El Águila, Valle del Cauca. La emergencia dejó incomunicadas a varias familias del lado risaraldense, que aún esperan una solución definitiva por parte de las autoridades.
Habitantes del sector aseguran que, pese al tiempo transcurrido desde la emergencia, no se ha construido una alternativa que garantice un paso seguro. La situación ha dificultado el transporte de alimentos, insumos agrícolas y el acceso a servicios esenciales para la comunidad.
Las fuertes lluvias registradas durante las últimas semanas han agravado el panorama. Según denuncian los residentes, deben arriesgar su vida para cruzar el río y realizar actividades cotidianas como abastecerse de productos básicos o desplazarse hacia otros sectores. Incluso, niños y jóvenes deben atravesar este tramo en condiciones precarias para asistir al colegio.
Los habitantes también manifiestan su preocupación por el aumento del caudal del río Cañaveral, que actualmente eleva el riesgo para quienes intentan cruzar por los pasos improvisados habilitados en la zona.
“Es muy triste vivir esta situación y pues imagínense los padres que tienen niños estudiando, perdiéndoles clase, los niños sufriendo todas estas afectaciones también, y pues uno que no puede pasar por ninguna parte, si tiene una necesidad o si llega a haber un enfermo, entonces se pone la situación muy difícil, demasiado difícil”, expresó una habitante del sector.
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Aunque en los primeros meses de la emergencia la Gobernación de Risaralda apoyó las labores de remoción de material y la habilitación de pasos provisionales mediante maquinaria amarilla, la comunidad insiste en que no hay una solución definitiva para este corredor. Los residentes advierten que, de continuar las lluvias, las condiciones podrían empeorar y aumentar el riesgo para las familias que atraviesan el río.