Alertan por dificultades en acceso a tratamientos para niños con alergia a la leche
Especialistas advierten riesgos para el crecimiento y desarrollo infantil por retrasos en la entrega de fórmulas especializadas
Alertan por dificultades en acceso a tratamientos para niños con alergia a la leche. (Foto cortesía Caracol Radio)
Miles de niños en Colombia que viven con alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV) podrían estar enfrentando un riesgo silencioso que va más allá de las molestias digestivas o las restricciones alimentarias.
Según la doctora Laura Bustacara Díaz, nutricionista dietista, Magíster en Ciencias Biológicas de la Pontificia Universidad Javeriana y miembro de la Junta Directiva del Colegio Colombiano de Gastroenterología Hepatología y Nutrición Pediátrica (COLGAHNP), los médicos se preocupan por la dificultad para acceder de manera oportuna y continua a los tratamientos nutricionales especializados que los niños necesitan para su condición.
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La alerta surge porque la APLV, una de las alergias alimentarias más frecuentes durante los primeros años de vida, obliga a eliminar de la dieta la leche de vaca y todos los productos que la contienen.
Aunque para muchas personas esto puede parecer una simple restricción alimentaria, especialistas explican que se trata de una condición que requiere un manejo médico y nutricional permanente para evitar deficiencias de nutrientes fundamentales.
Entre los nutrientes que estos niños pueden dejar de recibir se encuentran el calcio, la vitamina D, el hierro y las proteínas, esenciales para el crecimiento de los huesos, el desarrollo cerebral y el fortalecimiento del sistema inmunológico.
Según la nutricionista Bustacara, los retrasos en el acceso a la nutrición médica especializada no deberían considerarse un simple inconveniente administrativo.
La especialista advierte que en una clínica es frecuente encontrar niños mayores de un año que pasan largos periodos sin recibir las fórmulas que necesitan para complementar su alimentación, una situación que puede afectar de manera significativa su estado nutricional y su evolución médica.
Uno de los mayores desafíos de esta condición es que sus consecuencias pueden pasar desapercibidas durante meses.
Los expertos explican que muchos niños con APLV pueden mantener un peso aparentemente normal, lo que genera la impresión de que están creciendo adecuadamente. Sin embargo, las afectaciones suelen reflejarse en otros indicadores menos visibles, como la talla, el desarrollo físico y algunos procesos relacionados con el aprendizaje y el desarrollo cognitivo.
Por esta razón, el seguimiento médico y nutricional resulta fundamental. Sin controles periódicos, las deficiencias nutricionales pueden avanzar sin ser detectadas a tiempo.
La evidencia científica internacional también ha señalado que los niños con alergias alimentarias que eliminan alimentos esenciales de su dieta sin una adecuada supervisión tienen un mayor riesgo de presentar alteraciones en el crecimiento y problemas nutricionales que pueden acompañarlos durante varios años.
Las barreras para acceder a los tratamientos
A las dificultades propias de la enfermedad se suman los problemas para obtener los alimentos con propósitos médicos especiales que muchos pacientes requieren como parte de su tratamiento.
De acuerdo con cifras citadas en el comunicado de la Supersalud, durante 2025 se registraron alrededor de 1.227 quejas relacionadas con dificultades en la entrega oportuna de este tipo de productos, fundamentales para garantizar la nutrición adecuada de los menores con APLV.
Las familias aseguran que los retrasos, las entregas incompletas y la falta de disponibilidad de las fórmulas especializadas se han convertido en una situación recurrente.
Uno de los casos es el de Gabriela Castañeda Gómez, una bebé de ocho meses diagnosticada con alergia a la proteína de la leche de vaca cuando tenía apenas dos meses de edad.
Su familia relata que, pese a contar con una fórmula especializada prescrita por su gastroenteróloga, ha enfrentado constantes dificultades para recibir el producto. Según su madre, en varias ocasiones las entregas han sido parciales y han tenido que acudir a recursos legales para intentar garantizar el tratamiento.
La situación, asegura, ha generado momentos de angustia cuando el alimento médico se agota y deben buscar alternativas para conseguirlo mientras esperan nuevas entregas.
Otro caso similar es el de Aaron José Soto. Su madre afirma que desde abril no recibe de manera completa la fórmula especializada ordenada por los médicos para el manejo de la alergia alimentaria de su hijo.
Ante los retrasos, la familia ha tenido que comprar el producto con recursos propios, pese a que se trata de un alimento de alto costo y de consumo permanente.
Según explica, cada lata dura apenas unos pocos días, por lo que el gasto mensual puede convertirse en una carga económica difícil de asumir para muchos hogares.
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Más que una dieta sin leche
Los especialistas insisten en que la alergia a la proteína de la leche de vaca no consiste únicamente en dejar de consumir leche.
La condición obliga a excluir una amplia variedad de alimentos de consumo cotidiano que contienen derivados lácteos o trazas de leche, entre ellos quesos, yogures, mantequilla, chocolates, galletas, panes, cereales procesados, tortas, salsas y numerosos productos industrializados.
Esta restricción reduce significativamente las opciones alimentarias disponibles para los niños y dificulta alcanzar los requerimientos nutricionales necesarios para un crecimiento saludable.
Además, algunos menores presentan rechazo a ciertos alimentos, problemas con las texturas o experiencias negativas asociadas a la alimentación, factores que pueden complicar aún más el manejo de la enfermedad.
Frente a este panorama, especialistas en nutrición pediátrica reiteran que el tratamiento de la APLV debe incluir controles periódicos, seguimiento del crecimiento, evaluación constante del estado nutricional y acceso continuo a las fórmulas especializadas cuando estas sean necesarias.