Medellín

El cine del sur global a través de una pantalla: clausura del Alternativa Film Festival en Medellín

La clausura de este festival cinematográfico llevado a cabo en el Orquideorama del Jardín Botánico, galardonó a múltiples directores y cineastas a lo largo del sur del mundo.

Cortesía: Alternativa Film Festival

Medellín, Antioquia

En la recta final del Alternativa Film Festival, que se llevó a cabo en el Jardín Botánico de Medellín, el Orquídeorama se llenó de los colores fucsia y negro. La clausura que venía junto con la premiación de los 20 cortos y películas de distintos países recogió las miles de historias que narran el sur del mundo.

El Alternativa Film Festival, uno de los festivales de cine que convoca a distintas y distintos creadores y cineastas principalmente del sur global, en palabras de su directora, Liza Surkova, es un espacio que busca transformar a través del cine.

La clausura del Alternativa

Alrededor de las 5:00 de la tarde, iniciando la clausura del festival, se realizó una conferencia de prensa con la directora y el CEO y fundador de inDrive, uno de los patrocinadores y aliados principales del festival, en donde se pudo escuchar lo que había dejado estos días de festival y cine.

Dentro de muchas de las respuestas de Surkova, ella destacó la importancia o el valor de elegir a Medellín como una ciudad para un espacio como Alternativa, pues según ella, el festival pone una lupa sobre lo que muchas veces no es visto. Una ciudad que tiene muchas historias por contar.

Declaraciones de directivas del festival

Recogiendo sus respuestas, Medellín resultó ser una ciudad que dentro del contexto latinoamericano podría pasar desapercibido, pero que tiene una riqueza cultural que acogió y comprendió fenómenos como los que alberga Alternativa.

Arsen, fundador de inDrive, mencionó, que más allá de financiar o mirar hacia los directores y cineastas independientes, inDrive se suma porque cree en las múltiples voces que el cine resalta.

Una vez finalizada la conferencia, se invitó al público a charlar, conocerse e interactuar a profundidad con realizadores, directores del festival y demás asistentes, se repartieron pasabocas y bebidas; desde el orquideorama se sentía una música cautivante que aún no estaba abierta al público.

La directora, Liza Surkova recorría dando entrevistas y referenciando a los medios sobre el poder de recibimiento que tuvo la capital antioqueña con el cine independiente y alternativo.

Cuando se abrieron las puertas del Orquideorama, las palmeras pintadas de fucsia invadieron la oscuridad del espacio. El clima cálido de la capital comenzó a cobijar el recinto y una música de flautas autóctonas, tambores y batería indicaron a los visitantes que era el momento de galardonar al cine.

Largometrajes, galardones y reconocimientos

La competencia oficial de largometrajes reunió a un jurado conformado por cineastas provenientes del Sur Global, una decisión que reforzó el carácter diverso y descentralizado del festival.

El panel estuvo presidido por Natalia Reyes, reconocida por su trabajo en producciones internacionales como Terminator: Dark Fate y en el cine nacional con Pájaros de verano.

A su lado participaron la directora y guionista mexicana Astrid Ronderos, la cineasta malasia Amanda Nell Eu, y el director de fotografía colombiano Juan Sarmiento. El jurado se completó con la presencia de un realizador libanés, consolidando un equipo de cinco integrantes que aportaron miradas diversas al proceso de evaluación.

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En paralelo, el festival también contó con figuras que acompañaron la experiencia desde otros frentes. La actriz y creadora de contenido Camila Jurado asumió el rol de embajadora oficial en Medellín, conectando al público con la programación y las actividades.

A su vez, los directores de las 30 producciones seleccionadas, elegidas entre más de 1.800 postulaciones, hicieron presencia en la ciudad, participando en conversatorios y encuentros con el público en espacios como el MAMM y el Centro Colombo Americano, donde el cine se convirtió también en diálogo.

Entre las obras destacadas, Runa Simi, del director peruano Augusto Zegarra, se llevó el Focus Award para América Latina. La película fue reconocida con un premio de 20.000 dólares, gracias a su enfoque en la preservación de la identidad quechua, un tema que resonó con fuerza en una programación marcada por historias de territorio, memoria y resistencia cultural.

La ovación al recibir el galardón, fue, en palabras del propio Zegarra, producto de lo mucho que conectó la gente con la historia. “Muchas de esas personas, eran apenas conocidas, a muchos los había conocido en Medellín y me impresionó cómo fue la reacción porque no tenía idea quiénes eran esas personas”, relató el director.

Otros galardones

El festival repartió un total de 120.000 dólares en premios, distribuidos en siete categorías principales.

Allí, entre la arquitectura orgánica del espacio y la expectativa del público, se reconocieron producciones provenientes del Sur Global que sobresalieron tanto por su propuesta artística como por su impacto social, en una edición marcada por relatos que dialogan con realidades urgentes.

En la competencia de largometrajes, cada categoría otorgó un premio de 20.000 dólares. Por su parte, el Spotlight Award reconoció a 9-Month Contract, de la directora georgiana Ketevan Vashagashvili, una obra que pone en primer plano realidades complejas desde una mirada profundamente humana.

El Future Voice Award fue para A Useful Ghost, del cineasta Ratchapoom Boonbunchachoke, una propuesta que se destacó por su capacidad de entrelazar humor y crítica social sin perder filo.

En tanto, el Alter Award recayó en Cutting Through Rocks, codirigida por Sara Khaki y Mohammadreza Eyni, una película que retrata con sensibilidad las tensiones frente a las desigualdades estructurales.

El Nativa Award, enfocado en las narrativas de identidad y territorio, fue otorgado a Lost Land, del director Akio Fujimoto, una obra que profundiza en las voces locales desde una perspectiva íntima.

En la sección de cortometrajes, reservada en esta edición para producciones latinoamericanas, el jurado otorgó el Shorts Award a dos obras.

Por un lado, Blue Heart, del director Samuel Suffren, y por otro, Casa Chica, de Lau Charles, ambas piezas que, desde distintos lenguajes, lograron condensar miradas potentes sobre sus contextos.

¿Qué sigue para el Alternativa Film Festival?

Con el telón cerrándose en Medellín, el Alternativa Film Festival dejó clara su vocación de movimiento. Durante la clausura, la directora Liza Surganova confirmó que la cuarta edición, prevista para 2027, tendrá como destino el continente africano.

La noticia no llegó como un simple anuncio logístico, sino como la continuación de una ruta que ha ido desplazando el foco del cine global: de Asia Central en 2023, al Sudeste Asiático en 2024, y ahora a América Latina con Medellín como sede en 2026.

El próximo capítulo, aún sin ciudad ni fechas definidas, mantendrá la esencia itinerante y sin fines de lucro del festival, con un énfasis sostenido en cineastas del Sur Global y en historias atravesadas por el cambio social.

Se espera, además, que la bolsa de premios el cual este año alcanzó los 120.000 dólares se mantenga o incluso crezca, consolidando su apuesta por respaldar a directores independientes de regiones emergentes.

Si algo dejó ver la edición en Medellín es también el modelo que podría replicarse en África: categorías con enfoque regional, como el Focus Award que este año reconoció al cine latinoamericano, espacios de encuentro como los Industry Days para tejer redes entre creadores y agentes de impacto, y una política de acceso abierto que convierte cada proyección y conversatorio en un punto de diálogo con el público.

En medio de ese cierre, el CEO de inDrive, Arsen Tomsky, reforzó el espíritu que ha guiado al festival desde su origen: desafiar la hegemonía de los circuitos comerciales y abrir espacio a historias que rara vez encuentran lugar en las pantallas dominadas por Hollywood.

Así, más que anunciar su próxima parada, el festival delineó una continuidad: la de un cine que se desplaza, escucha y se transforma junto a los territorios que lo acogen.