Economía

Caballos que mueven billones: industria equina que impulsa economía, empleo y tradición en el país

La industria equina en Colombia mueve cerca de $6 billones al año en la Gran Feria Nacional Equina y el valor de un caballo campeón puede superar los $4.000 millones de pesos.

En una pista de competencia, el aplauso del público suele acompañar el paso elegante de un caballo criollo colombiano. Pero detrás de ese recorrido hay algo más que tradición y espectáculo: hay genética millonaria, meses de preparación, trabajo comunitario y una industria que mueve billones de pesos en el país.

La Gran Exposición Nacional Equina en su edición 42 reunió en Bucaramanga a criadores, entrenadores, comerciantes y aficionados del caballo criollo colombiano de paso, en un evento que, además de competencia y tradición, dejó en evidencia el peso económico de esta industria en el país.

Durante cinco días de actividades, más de 600 caballos en pista, 40 empresas comerciales y cerca de 15.500 visitantes participaron en el encuentro organizado por Fedequinas, considerado el escenario competitivo más importante del sector equino en Colombia.

De acuerdo con Héctor José Vergara Romero presidente de Fedequinas, el balance del evento fue positivo tanto en participación como en impacto económico para la región.

“El balance ha sido muy positivo. Hemos obtenido las cifras que esperábamos: más de 600 caballos en pista, más de 40 empresas comerciales acompañándonos y más de 15.500 personas durante los cinco días de evento. Hemos visto cómo la afición de Santander acompañó esta exposición y cómo el caballo criollo colombiano sigue despertando una gran pasión en todo el país”, señaló el dirigente gremial.

Según estimaciones del gremio, el evento generó un movimiento económico cercano a 9.000 millones de pesos en la ciudad, impulsando sectores como hotelería, gastronomía, transporte y comercio.

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La industria equina en Colombia que genera cientos de miles de empleos alrededor del caballo criollo colombiano

Más allá del impacto de un solo evento, el sector equino se ha consolidado como una actividad con amplio peso dentro de la economía rural y agropecuaria del país.

De acuerdo con Fedequinas, la industria del caballo criollo colombiano genera cerca de 6 billones de pesos anuales y alrededor de 480.000 empleos directos e indirectos, impulsados por las más de 140 exposiciones equinas que se realizan cada año en al menos 19 departamentos del país.

Vergara explicó que muchas de estas ferias se realizan en municipios intermedios y ciudades pequeñas, donde se convierten en un motor económico relevante en el país.

“Estas ferias muchas veces se realizan en municipios intermedios o pequeñas ciudades y tienen un impacto económico y social muy significativo. Allí llegan economías populares que se mueven alrededor del caballo: transporte, comercio, gastronomía, hospedaje y muchos otros servicios”, explicó.

La economía y valor de un caballo criollo colombiano campeón

Uno de los aspectos que más llama la atención del sector es el valor económico que pueden alcanzar algunos ejemplares, especialmente cuando obtienen títulos en competencias nacionales.

Según explicó el presidente de Fedequinas, el precio de un caballo está estrechamente ligado a su genética, su desempeño en pista y la demanda por su material reproductivo.

“Un caballo muy bueno, muy élite, puede costar 1.000 millones, 2.000 millones o incluso máss de 3.000 millones de pesos. Todo depende de su genética y de lo apetecido que sea para obtener una dosis inseminante de él”, afirmó el presidente.

Ese valor puede aumentar considerablemente cuando el ejemplar gana títulos en competencias nacionales.

“Un caballo que no sea conocido y gane un evento nacional puede elevar su valor en un 200% o incluso en un 300%. Y si el caballo ya tiene un alto valor y mantiene títulos en la nacional, también puede incrementarlo entre un 30% y un 50% más”, explicó.

Además del valor del animal, el negocio también se mueve alrededor de su genética. El material reproductivo de los sementales se comercializa para la cría de nuevos ejemplares.

“Ese caballo se convierte prácticamente en una empresa, porque vende su material genético para diferentes yeguas del país que buscan generar crías con esas características”, señaló Vergara.

El precio de una dosis inseminante puede variar entre 500.000 pesos y hasta más 10 millones, dependiendo de la demanda del ejemplar.

En otros casos de sementales élite, el material genético puede alcanzar decenas de millones dependiendo del prestigio del caballo.

Es importante señalar que el valor de estas dosis no se determina por su volumen, sino por factores como la genética del caballo, los títulos obtenidos en competencia y la demanda del semental en el mercado reproductivo. En términos de equivalencia, una dosis de material genético utilizada para inseminación artificial corresponde aproximadamente a entre 10 y 30 mililitros de semen diluido.

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Una industria dominada por pequeños productores

Aunque existen ejemplares que alcanzan precios millonarios, la estructura del sector equino en Colombia está compuesta principalmente por pequeños criadores.

Según datos de Fedequinas, el 87% de los productores tiene entre uno y tres caballos, muchos de ellos como inversión, tradición familiar o actividad complementaria.

Esto convierte al caballo criollo colombiano en una actividad que conecta tanto con grandes criaderos como con economías rurales.

Detrás de la competencia: entrenamiento, genética y meses de preparación

Para los criaderos, participar en una exposición nacional implica meses de trabajo previo.

Andrés Castro, jinete en competencia, entrenador y administrador del criadero La Carolina, ubicado en Tenjo, Cundinamarca, explicó que la preparación de los ejemplares es un proceso largo que combina tiempo, entrenamiento y cuidado físico.

“Durante el año vamos de competencia en competencia tratando de acumular puntos para poder estar clasificados para esta nacional. Criar caballos de alta calidad es muy difícil. Todo comienza con la genética, porque el paso del caballo viene en sus genes", explicó Castro.

El entrenamiento también implica una preparación física rigurosa para que los animales lleguen en condiciones óptimas a la competencia.

“Uno lo que hace con el entrenamiento es pulir esa calidad genética y darles el acondicionamiento físico para competir. Es un proceso largo que puede tardar meses”, añadió.

En su caso, el criadero llevó 14 caballos a la exposición nacional, preparados durante meses para competir en diferentes modalidades.

Castro también destacó que el impacto económico del sector va más allá de la competencia.

“Para nosotros es muy importante que el criadero sea autosostenible porque detrás de cada caballo hay muchas familias. En nuestra finca tenemos alrededor de 15 empleos directos, entre personas que alimentan a los animales, cuidan las pesebreras, hacen mantenimiento y apoyan el entrenamiento”, señaló con añoranza el administrador.

Impacto de sector equino: Comercio, tradición y economía rural

Las exposiciones equinas también funcionan como un vitrina comercial para productos, artesanos y empresarios vinculados al mundo del caballo.

Daniel Ospina, comerciante y propietario de la talabartería Santa Elena de Pereira, explicó que estos eventos permiten conectar su negocio con su principal mercado.

“Este es el foco más importante para nosotros, porque nuestro mercado objetivo es el mundo equino. Por eso procuramos participar cada año en la feria nacional”, señaló.

Ospina explicó que muchos de los productos que comercializa, como los sombreros, provienen de comunidades campesinas en distintas regiones del país.

“Los sombreros son producidos por campesinos de lugares como Sandoná en Nariño, Aguadas en Caldas o municipios del Huila. Son familias enteras que viven de esta actividad”, explicó Ospina.

Bienestar animal bajo vigilancia

El evento también cuenta con controles sobre las condiciones de los animales.

El médico veterinario Charly Figueroa Escobar veedor en la Gran Exposición Nacional Equina explicó que durante las competencias se supervisa permanentemente el bienestar de los caballos.

“Nuestro trabajo es verificar que los animales tengan agua, alimento y condiciones adecuadas mientras están en la feria. También revisamos que los aperos o elementos utilizados no les causen lesiones”, explicó Figueroa.

Estas condiciones se basan en reglamentaciones del Ministerio de Agricultura sobre bienestar animal en predios que manejan equinos.

Colombia, potencia genética en el mundo equino

Actualmente Colombia cuenta con más de 190.000 caballos genotipificados, un proceso mediante el cual se verifica el ADN de los ejemplares para garantizar la autenticidad de su linaje.

Para Fedequinas, este registro ha permitido consolidar al país como uno de los referentes internacionales en la cría del caballo criollo colombiano de paso.

“Hoy tenemos un banco genético que nos posiciona como una potencia mundial. Muchos países vienen a adquirir genética colombiana por las características de nuestros caballos”, concluyó Vergara.

En ese contexto, la Gran Exposición Nacional Equina no solo representa una competencia deportiva, sino también una vitrina para una industria que combina tradición, genética y negocio dentro del sector agropecuario colombiano.