Irán y EEUU comienzan nuevas negociaciones en Omán bajo amenazas militares estadounidenses
Las delegaciones están lideradas por el ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, y el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff.
Irán y Estados Unidos comenzaron este viernes nuevas negociaciones sobre el programa nuclear iraní en Omán con posturas muy alejadas y bajo la amenaza de una intervención militar estadounidense, que ha desplazado un portaaviones cerca de aguas iraníes, informaron medios estatales del país persa.
“Las conversaciones nucleares entre Irán y Estados Unidos han comenzado en Omán”, informó la televisión estatal iraní.
Las delegaciones están lideradas por el ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, y el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, que se reunieron en torno a las 12.00 hora omaní (08. GMT), casi dos horas después de lo anunciado anteriormente.
Irán insiste en que las negociaciones se llevan a cabo de manera indirecta, sin un encuentro cara a cara entre Araqchí y Witkoff, y con el ministro de Exteriores omaní, Badr bin Hamad al Busaidi, de intermediario.
Poco antes del encuentro, Araqchí afirmó que la República Islámica “está plenamente preparada para defender la soberanía y la seguridad nacional del país frente a demandas excesivas o aventuras”.
Las negociaciones se celebran bajo las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, de intervenir militarmente en el país persa para lo que ha desplegado el portaaviones USS Abraham Lincoln y su grupo de combate -formado por tres destructores lanzamisiles- cerca de aguas iraníes en el golfo Pérsico.
Posturas alejadas
Las posturas de ambos países parecen muy distanciadas incluso en lo que pretenden discutir.
Estados Unidos busca incluir en la agenda, además del programa nuclear iraní, la limitación de sus misiles balísticos y hablar de su apoyo a los grupos regionales de Hamás, Hizbulá y los hutíes del Yemen, mientras Teherán quiere negociar exclusivamente la limitación de su programa nuclear.
Los dos países mantuvieron conversaciones el año pasado en Mascate, con Omán como intermediario, pero llegaron a su fin tras el inicio de la guerra entre Irán e Israel en junio y en la que Estados Unidos participó con el bombardeo de instalaciones nucleares iraníes, lo que ha paralizado la capacidad de enriquecimiento de uranio iraní.
Estas negociaciones se producen en uno de los momentos más bajos de la República Islámica tras vivir en enero las protestas más violentas desde su fundación en 1979, en medio de una grave crisis económica, un fuerte descontento de la población, su peor sequía en décadas y carencias de electrizad y gas.
Las protestas comenzaron en diciembre por la caída del rial, pero pronto se extendieron por el país pidiendo el fin de la República Islámica y llegaron a su fin tras una represión en la que Teherán reconoce 3.117 muertos.
Pero organizaciones opositoras como HRANA, con sede en EE.UU., sitúan en 6.872, los fallecidos si bien continúa verificando más de 11.000 posibles muertes, así como 40.000 arrestos.
La relatora especial de la ONU para Irán, la japonesa Mai Sato, ha señalado a medios estadounidenses que informes de médicos dentro de Irán indicaban que podrían haberse registrado hasta 20.000 muertos por la represión aunque, según Naciones Unidas, estas cifras siguen siendo difíciles de corroborar.