Blue Harmony, la banda que demuestra que la música también se vive desde el autismo
En A Vivir Que Son Dos Días, los padres y músicos detrás de este proyecto contaron cómo el rock se convirtió en una apuesta de inclusión y en un proyecto de vida.
Blue Harmony, la banda que demuestra que la música también se vive desde el autismo
Blue Harmony no es solo una banda de rock. Es el resultado de más de una década de trabajo, constancia y amor de seis familias que encontraron en la música una herramienta real de inclusión para sus hijos con Trastorno del Espectro Autista. Su historia fue contada en A Vivir Que Son Dos Días, donde demostraron que el talento no entiende de etiquetas.
La agrupación está integrada completamente por músicos con autismo y nació a partir de procesos de musicoterapia desarrollados en una IPS especializada. Allí se identificaron habilidades musicales excepcionales en los jóvenes y, ante la falta de espacios para potenciarlas, los padres decidieron unir esfuerzos y crear la banda.
Vicente Echeverry, padre de uno de los integrantes, explicó en entrevista que el proyecto lleva más de diez años de formación constante, ensayos semanales y construcción artística. Ese proceso les ha permitido presentarse en bares, teatros y eventos culturales, escenarios que en un inicio parecían lejanos por la edad y las condiciones de los músicos.
Más allá de la música, Blue Harmony se ha convertido en un ejemplo de inclusión sostenida, demostrando que, con acompañamiento y oportunidades reales, las personas con autismo pueden desarrollar proyectos artísticos sólidos y profesionales. El grupo ha recibido reconocimiento institucional y ha participado en presentaciones apoyadas por la Alcaldía de Bogotá y la Secretaría de Cultura.