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El Mundial 2026 ya mueve la economía global: turismo y entradas principales actividades

Partidos en las diferentes sedes elevarán pernoctaciones y generan ingresos récord.

Trofeo de la Copa del Mundo en el sorteo oficial del Mundial del 2026 / FIFA / Getty Images / Emilee Chinn - FIFA

La cuenta regresiva para el Mundial 2026 ya ha activado una cadena económica que trasciende lo deportivo.

Aunque los partidos no se disputarán hasta el próximo verano, ya hay industrias que experimentan un incremento de la actividad. “Los sectores de infraestructura y turismo serán los primeros en notar el impacto económico, especialmente por la construcción de estadios y la llegada de visitantes internacionales con un alto poder adquisitivo”, asegura José Bonal, profesor de Global Sport Management de la Universidad Europea.

Tras el sorteo de grupos, la dinámica de precios de entradas y paquetes de viaje ha cambiado. “Ahora que se sabe dónde jugará cada selección, los aficionados compran con más criterio. Las entradas más atractivas suben de precio rápidamente”, apunta Bonal. Los partidos de alto perfil pueden triplicar su precio oficial incluso meses antes del evento, con entradas ya consideradas productos de inversión.

Una de las claves está en el turismo internacional, detectando que un aficionado extranjero gasta hasta seis veces más que un local durante el torneo.

Ese gasto incluye vuelos, alojamiento, restauración, entradas, productos oficiales y ocio paralelo. “El Mundial es una experiencia integral para el viajero, no solo un evento deportivo. Quien vuela miles de kilómetros busca vivirlo todo”, apunta el experto.

“El fútbol genera conexiones sociales y eso lo convierte en una excusa perfecta para viajar en grupo, en familia o con amigos”, explica el profesor de la Universidad Europea. Es por ello por lo que muchas agencias de viajes y plataformas de experiencias durante el Black Friday y la campaña navideña han lanzado paquetes temáticos que combinan deporte, turismo y comunidad.

Por otro lado, Las marcas deportivas también han activado ya sus estrategias comerciales. “la camiseta oficial de cada selección es hoy un símbolo cultural y generacional, especialmente entre el público joven. Además, esta narrativa se extiende al entorno digital: videojuegos, contenidos interactivos y experiencias inmersivas que están posicionando el torneo como un producto global antes de que ruede el balón.

De momento, la edición de 2026 es la más ambiciosa de la historia, con 48 selecciones y múltiples sedes, pero esta expansión también plantea desafíos. El experto de la Universidad Europea advierte de que “hay algunas sedes, especialmente de Canadá sin tradición futbolística y hay que ver si logran movilizar al público local.