¿Encontraron un mundo oculto en la Antártida? Esto dice la ciencia
Este descubrimiento ofrece datos sobre cómo era la topografía y dinámica hidrológica del planeta hace más de 34 millones de años.

Antártida Oriental, imagen de referencia (Getty Images). / Andrew Peacock
Un equipo liderado por Stewart Jamieson, de la Universidad de Durham, descubrió un paisaje oculto bajo dos kilómetros de hielo en la Antártida Oriental, preservado durante más de 34 millones de años.
De esta forma, utilizando el sistema satelital canadiense RADARSAT y estudios de radar de eco (RES) del proyecto ICECAP, revelaron una antigua red de ríos y valles del tamaño de Gales, intacta desde mucho antes del inicio de la glaciación.
Este terreno, modelado por erosión fluvial durante la era de Gondwana, representa una ‘cápsula del tiempo’ geológica que permite reconstruir cómo era la Antártida antes de convertirse en un desierto helado.
Por otra parte, el hallazgo plantea un problema urgente: la vulnerabilidad actual de la Capa de Hielo de la Antártida Oriental ante el calentamiento global. Regiones marinas bajas como las cuencas de Aurora y Wilkes podrían retroceder, elevando significativamente el nivel del mar.
Jamieson, cuya investigación fue publicada en ‘Nature Communications’, resalta que comprender cómo respondió esta capa al clima antiguo es importante para predecir su comportamiento futuro.
En otras palabras, el descubrimiento no solo amplía nuestro conocimiento del pasado terrestre, sino que también alerta sobre las consecuencias del cambio climático actual y la necesidad de actuar para mitigar sus efectos.
¿Por qué es importante este descubrimiento?
En primer lugar, los nuevos hallazgos representan una ventana única al pasado profundo de la Tierra y revelan cómo los procesos geológicos y climáticos han esculpido el continente antártico.
Este paisaje fluvial fósil, ahora descubierto bajo la Capa de Hielo de la Antártida Oriental, es evidencia de un entorno terrestre que existió mucho antes del inicio de las glaciaciones.
La importancia de este descubrimiento radica en su capacidad para ofrecer datos tangibles sobre cómo era la topografía y dinámica hidrológica del planeta hace más de 34 millones de años, cuando la Antártida aún albergaba ríos, bosques y fauna diversa.
Asimismo, estos hallazgos son importantes para mejorar los modelos climáticos y glaciológicos, ya que permiten establecer vínculos entre el comportamiento pasado de la criósfera y sus posibles respuestas futuras ante el calentamiento global.
El uso combinado de tecnologías satelitales y métodos geofísicos avanzados, como el radar de eco y la modelación flexural, permite detectar estructuras enterradas que conservan huellas de antiguos climas y sistemas ecológicos.
Por ende, este conocimiento refuerza la urgencia de monitorear los cambios en la capa de hielo, ya que su desestabilización tendría consecuencias globales, por lo que el pasado se convierte en una herramienta vital para anticipar y gestionar el futuro climático del planeta.
Aspectos para resaltar sobre la investigación
El descubrimiento también proporciona evidencia de cómo las redes fluviales moldearon la roca madre antes del avance glaciar, lo que sugiere que el hielo puede preservar ecosistemas completos durante millones de años.
Además, el hallazgo de estructuras topográficas que no coinciden con los flujos de hielo actuales indica una dinámica geológica compleja previa a la glaciación.
Finalmente, la aplicación de modelos de flexión permitió entender que los bloques elevados bajo el hielo pudieron haber sido parte de una superficie continua, que luego se fragmentó por la erosión. Estos detalles enriquecen la reconstrucción de la evolución geológica del territorio correspondiente a la Antártida.



