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Parapentista que sobrevivió accidentado durante 7 días en el pico más alto de Colombia

Julio Bermúdez, de 46 años, sufrió un grave accidente al intentar despegar en su paracaídas, con la ayuda de su guía, Santiago Alarcón, desde la cumbre del pico Simón Bolívar; En 10AM narró detalles de su hazaña

Parapentista que sobrevivió accidentado durante 7 días en el pico más alto de Colombia

Julio Bermúdez perdió la conciencia durante un minuto. Cuando despertó se encontraba con colapso pulmonar y fracturas de radio y clavícula derecha, rodeado de filosas rocas y de las nieves perpetuas del pico más alto de Colombia.

Segundos antes había intentado despegar su paracaídas, con la ayuda de su guía, Santiago Aparicio, desde la cumbre del pico Cristóbal Colón, el más alto de la Sierra Nevada de Santa Marta y del país, por encima de los 5.660 metros sobre el nivel del mar.

“Intentar un despegue así es algo arriesgado. Al parecer, al momento que intento decidir despegar, entra una ráfaga de viento muy fuerte que me levanta y me estrella contra unas rocas”, aseguró el experimentado paracaidista en 10AM HOY por HOY de Caracol Radio.

7 días en el pico más alto de la Sierra Nevada

Siete días antes del accidente y de la posterior hazaña que tuvo que vivir a lo largo de una eterna semana junto a su guía, Bermúdez, de 46 años, emprendió una caminata a la cumbre de la Sierra Nevada.

La expedición estaba conformada por nueve personas: entre paracaidistas y guías de la comunidad kogui, que acompañaban a los avezados deportistas a que lograran la hazaña de despegar desde el pico más alto del país.

“La idea ascender el pico Colón y volar desde su cumbre en parapente”, señaló Bermúdez, quien fue el único que resistió el duro ascenso a través de la Sierra Nevada.

El accidente y la hazaña de sobrevivir en la Sierra

Julio Bermúdez y Santiago Aparicio se dieron cuenta de la gravedad de la situación: se encontraban en uno de los puntos de más difícil acceso de la Sierra; las heridas eran de gravedad; y les esperaba un vertiginoso descenso hasta alcanzar una adecuada atención.

“Soy médico e inicio una autoevaluación de lo que me está sucediendo e identifico dos problemas: uno es que no puedo respirar y tengo fracturas en la extremidad superior derecha”, contó Bermúdez, quien le planteó a Santiago esperar el rescate o iniciar el descenso.

Se dieron cuenta de que la opción que más posibilidades les permitía era intentar el retorno al campamento base, con lo que era fundamentan estabilizar las heridas. “Santiago fue el que inició las maniobras de descenso y me ayudó a hacer una férula para inmovilizar mi extremidad”.

Pasar la noche sobre los 5.000 metros a la intemperie

La primera noche la sortearon Bermúdez y Aparicio suspendidos en una pared de piedra de unos 300 metros, el frío, las ráfagas de viento y el dolor acompañaron una larga velada que concluyó al día siguiente con el descenso completo del muro.

“Llegamos a un punto donde no podía caminar, porque no tenía la capacidad de respirar. En ese punto, Santiago empezó a buscar un sitio para acceder a agua y activar la comunicación con los sistemas de rescate”, contó Bermúdez.