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Incendios forestales: causas, consecuencias e impacto ambiental

Panelistas consideran que es importante trabajar en prevención del riesgo y adaptabilidad climática para enfrentar los retos de El Niño.

Incendios forestales: causas, consecuencias e impacto ambiental

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AME1624. BOGOTÁ (COLOMBIA), 23/01/2024.- Un helicóptero participa hoy en labores de extinción de los incendios en los cerros orientales de Bogotá (Colombia). El incendio que comenzó ayer en los cerros orientales de Bogotá sigue activo y se ha extendido afectando a aproximadamente cuatro hectáreas de bosques en las últimas horas, aunque los bomberos aseguran que ya está "en control". EFE/ Mauricio Dueñas Castañeda

En Hora20 el análisis a una crisis que vive el país por estos días: los fuertes incendios que se han registrado en varios departamentos. Se habló del impacto ambiental, de las causas de estos incendios, de la capacidad en la gestión del riesgo y de los referentes internacionales en el control de incendios. También una mirada a la incidencia del fenómeno de El Niño, el cambio climático y las altas temperaturas que se registraron hoy en el país.

Días de intenso calor se viven por estos días en el país. El Ideam reportó que este jueves se alcanzaron temperaturas máximas históricas en municipios como Jerusalén, Cundinamarca con 40,6 grados, Sahagún con 37,6 y Santa Marta 36,9. Estas altas temperaturas sumadas a la falta de lluvias, el fenómeno de El Niño y la temporada seca de inicio de año están causando estragos en buena parte del país por cuenta de los incendios forestales que se han registrado. Según la Unidad de Gestión del Riesgo de Desastres entre el 03 de noviembre y el 20 de enero se han atendido unos 274 incendios forestales, mientras que solo durante los primeros 15 días de enero se registraron 193 incendios forestales, con lo cual, se calcula que se han quemado unas 6 mil hectáreas.

Según el Ministerio de Ambiente hay 883 municipios en riesgo por el fenómeno de El Niño, de los cuales 586 están en alerta roja por incendios forestales. Los departamentos con más municipios son Boyacá con 94, Cundinamarca con 95, Norte de Santander 39 y Santander 36. Bogotá vive la emergencia desde el lunes en la mañana, pues se han registrado hasta 11 focos de incendios; en Cali ocurrió anoche, mientras que ahora se intentan controlar incendios en Nemocón y en el Páramo de Santurbán en el municipio de Berlín. Según la ministra de Ambiente, Susana Muhamad se están destinando $710 mil millones para la preparación y atención de emergencias, pues ya suenan las voces de alarma sobre la capacidad de respuesta de las autoridades y cuerpos de bomberos que en algunas regiones han estado al límite de su capacidad de trabajo, pues se estima que en el país hay 26 cuerpos de bomberos oficiales y 792 como voluntarios.

Lo que dicen los panelistas

Brigitte Baptiste, bióloga, rectora de la Universidad EAN, exdirectora del Instituto Humboldt y columnista, planteó que en esta época se conjugan condiciones perfectas para que muchas personas aprovechen la sequía y se presentan dificultades logísticas e incendien áreas que después se utilizan en agricultura o ganadería, “hay manos criminales para quemar bosques de terceros. Hay una maraña cultural de uso del fuego para limpiar la tierra; ese es un tema central en los cambios de uso del suelo”. Explicó que en el mapa de ecosistemas de Colombia se identifican los ecosistemas secos, aquellos que tienen un periodo de déficit hídrico extenso a lo largo del ciclo anual, “son más de tres o cuatro meses de carencia de agua”, tras esa explicación, comentó que el altiplano cundiboyacense, el Chicamocha, El Patía, Santander, Tolima, huila, Cesar, Guajira y Magdalena tienen condiciones de sequía espontánea o natural desde hace años, “pero se acentúan efectos de la sequía”. También dijo que está identificado el problema, “pero como son grandes áreas, se requiere tratamiento específico y las llamadas a ese papel son las corporaciones autónomas regionales para que el fuego no nos sorprenda”.

De otro lado, dijo que se tiene la necesidad de volver a instaurar bosques nativos que son menos vulnerables al fuego, “en los cerros orientales desde hace 20 años se solicita un cambio paulatino de los eucaliptos que tienen 100 años y más de 50 metros de altura”.

Para Ricardo Lozano, geólogo, exdirector del Ideam y exministro de Ambiente, es importante entender que El Niño o Niña son eventos naturales, “no hay que temerle, hay que recordar lo que ocurrió en 1991 y 1992, desde ahí permanentemente hablamos de estos eventos de variabilidad climática”, además, destacó que se repite lo de todos los años frente a estas condiciones, “de todas maneras, el calentamiento global incrementa la intensidad de estos eventos de variabilidad climática. No es solo incendios, El Niño reduce en un 70-80% la cantidad de lluvia que cae”. También resaltó que vale la pena entender que, con la circunstancia de El Niño de no tener lluvias, “resulta que ahora disfrutamos de brisa en Cartagena porque vienen vientos de norte hacia el sur y por lo tanto, ese viento empuja las nubes que tendríamos en la región Andina y se van hacia Brasil”. En ese sentido, se terminan secando zonas como la región andina, los valles del Cauca y el Magdalena, algo que no sucede en regiones como la Amazonia y Orinoquía.

Por último, rescató que la cooperación internacional es vital, “la destinación de recursos es fundamental, ahí nos tenemos que concentrar”.

Eduardo Behrentz, ingeniero, presidente del Instituto Colombiano de Aprendizaje y columnista en Portafolio, comentó que está presente la idea de variabilidad climática e impacto de cambio climático y la forma como se intensifica, “los incendios forestales que ocurren en grandes ciudades puede que en el tiempo sean cada vez más normales”, en ese sentido, planteó el ejemplo de lo que ocurre constantemente en California, pero en el que un megaincendio tiene una extensión de 400 kilómetros cuadrados, lo que corresponde al tamaño de Bogotá. También reiteró que los incendios no solo representan un problema de flora y fauna, sino que también es de adaptabilidad climática, “es el enorme impacto en la calidad del aire, los peores niveles de contaminación de una ciudad como Bogotá, en un evento severo está ligado a la ocurrencia de incendios forestales”.

Por último, dijo que profesionalizar la fuerza de bomberos es necesaria para tener hombres mucho más preparados y en mejores condiciones para obtener mejores resultados.

Óscar Ducuara, exsubdirector de calidad del aire en la Secretaría de Ambiente, ha tenido experiencia en la CAR y el Ideam, señaló que estamos en un momento en el que se unen varias condiciones, “el aprovechamiento de la tierra ha generado ese transporte de incendios y de puntos calientes”. Resaltó que Bogotá tiene un sistema de alerta temprana, “es seguir lo que se está haciendo. Es actuar frente a lo que ocurre, se sabe que va a pasar y a las primera señales hay que actuar”. También destacó que, en ese ejercicio de seguir con labores de prevención, el bombero debe ser el último en llegar tras las acciones que desempeñen otras autoridades previamente.

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