En nombre de la ley de cuotas sacrifican a César González, superintendente de Servicios
Algunos senadores se preguntan por qué no fueron tocados otros funcionarios que estarían protegidos por intereses políticos. La candidata a reemplazarlo no cumpliría los requisitos


El Gobierno pidió esta semana la renuncia a los superintendentes, con el fin de cumplir la Ley de Cuotas (Ley 581 de 2000), que exige que al menos el 30% de los cargos en el máximo nivel decisorio y otros niveles decisorios del Estado deben ser ocupados por mujeres. Previamente a esta decisión, el presidente había incumplido la ley al realizar varios nombramientos de funcionarios públicos
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Con la petición de renuncia de los superintendentes, el Gobierno se adelantó a un posible fallo en su contra por parte del Consejo de Estado con ocasión de las demandas de nulidad electoral contra los nombramientos de los directivos de Colciencias y la Superintendencia de Salud
Dichas demandas fueron presentadas por la Corporación Sisma Mujer, el Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad –Dejusticia- y la Red Nacional de Mujeres a finales de 2012
Hasta ahí todo iba bien. El problema se presentó cuando algunos partidos vieron cómo se sacaba a unos y se privilegiaba dejar en sus puestos a otros. Como es el caso de César González del Partido Liberal, de quien algunos senadores dicen tiene mayores credenciales que otros que sí permanecerán en sus cargos a pesar de no ser mujeres.




