Colombia, un mar de sensaciones
Por: Hugo Illera. El martes fue un día de sensaciones encontradas. Lo de Bolillo Gómez terminó como se preveía. Con una renuncia a la Selección Colombia de Mayores producto de las presiones por el momento equivocado del domingo en la madrugada.

Por: Hugo IlleraEl martes fue un día de sensaciones encontradas. Lo de Bolillo Gómez terminó como se preveía. Con una renuncia a la Selección Colombia de Mayores producto de las presiones por el momento equivocado del domingo en la madrugada. Lo ocurrido es el ejemplo exacto de lo que no debe hacer una figura pública y es lo que pedimos, casi a diario, a los futbolistas: no frecuentar bares, no tomar licor en público, no dar el feo espectáculo de armar líos por una u otra cosa como involucrarse en peleas, conducir borrachos o, en el peor de los casos, golpear a una mujer. Lo raro del tema es que Bolillo no de esa clase de personas. Pero lo hizo y está pasando el peor momento de su vida. Ya en la noche, después de la tormenta, llegó la alegría y la calma posterior a la comida de uñas durante los 90 minutos del juego Colombia 3 x Costa Rica 2. En el partido vivimos todos los estados de ánimo que acostumbrarlos vivir los colombianos tan excedidos para una cosa o para la otra
Comenzamos con esa sensación de “sobradés” en la tribuna y en la cancha. En la tribuna con la sensación de ganar por goleada. En la cancha con los tacos, los túneles y el lucimiento personal
Este cóctel produjo una derrota momentánea, un empate alborozado, otra derrota que parecía definitiva, un empate sorpresivo y una victoria inesperada con un penal que… fue penal
Lo mejor fue el final. La fiesta amarilla en el Estadio El Campín, el alborozo, los abrazos de bogotanos, caribeños, costeños del pacífico, vallunos, santandereanos, llaneros, isleños, todos a una
Y enseguida las felicitaciones, a través del Twitter, del Presidente Santos “Seguimos invictus, felicitaciones, nos vemos el sábado”, de Farid Mondragón “Victoria con papa y yuca… felicitaciones muchachos”. Eduardo Lara en la rueda de prensa agradeciendo a Dios y a la Virgen María. En fin. La “colombianía” que se vuelve fuerte en los momentos adversos
La noche de anoche fue pródiga en todos los estados de ánimo, en todas las uñas comidas, en todas las hernias que se produjeron, en todos los corazones acelerados y en las lágrimas saltonas. El golazo Ortega-Muriel, el gol de cabeza de Franco sin saltar y casi por sorpresa y el gol de penalti de James Rodríguez que, luego de la falta sobre Duván Zapata, tomó el balón, minuto final y más, lo puso en el punto blanco y mientras Joel Campbell y todos sus compañeros le gritaban oprobios, lo pateó, lo metió y chau. Faena concluida
Menos mal. El rollo de Bolillo y haber sufrido una eliminación con un equipazo, como nuestra Selección Sub 20, hubiera sido terrible. Tal vez el peor día en la historia del fútbol colombiano. Pero, después del bolololó, de El Bembé (el bar aquel de la pelotera aquella), del cógeme que te agarro, del bochinche de Bolillo, de los tacos innecesarios, de estar perdiendo dos veces en el juego, y de patear un penal para ganar, vino el conjuro de Lara, a través de Papa Dios y la Virgen María, y todo terminó
Terminó la parte pública. Pues, mientras el país entero se abraza a lo largo y a lo ancho de la patria, Bolillo Gómez debe estar viviendo su guayabo negro
El siguiente artículo se está cargando
Compartir
Más acciones
Suscríbete
Tu contenido empezará después de la publicidad



