El cielo alumbrado de luces y colores saluda al 2010
Sonrisa y fuegos pirotécnicos enmarcan la celebración del año nuevo en el mundo, que saluda al 2010 a pesar de la sombra de una crisis económica y de la amenaza del terrorismo.


Sonrisa y fuegos pirotécnicos enmarcan la celebración del año nuevo en el mundo, que saluda al 2010 a pesar de la sombra de una crisis económica y de la amenaza del terrorismo. Con fuegos artificiales disparados desde la Sky Tower de Auckland, la mayor ciudad de Nueva Zelanda, este archipiélago del Pacífico sur fue uno de los primeros países en recibir el nuevo año, a las 11H00 GMT. De Sídney a Tijuana, decenas de millones de personas salían a las calles para despedirse de un año 2009 marcado por la crisis económica, los conflictos y los ataques terroristas. En Indonesia, la Embajada estadounidense fue informada por el gobernador de Bali sobre la posibilidad de un ataque terrorista en la turística isla, que ya fue escenario de atentados contra los occidentales en el pasado. La policía señaló que desplegaba 7.000 efectivos de seguridad, incluidas unidades antiterroristas entrenadas por Estados Unidos, en los alrededores de bares y discotecas de Bali para les celebraciones del Año Nuevo. Un atentado, atribuido al grupo islamista de la Jamaah Islamiyah, dejó 202 muertos en Bali en 2002, incluidos 88 australianos. En Sídney, millón y medio de personas asistieron en el puerto a los tradicionales fuegos artificiales sobre el emblemático Harbour Bridge. Unas 4,5 toneladas de material pirotécnico fueron utilizadas. En Roma, el papa Benedicto XVI pidió a los católicos del mundo entero que ayudaran a las "familias en dificultad" por la crisis mundial, en su última homilía del año en la Basílica de San Pedro. Unas horas antes de las festividades en la capital italiana, la policía detuvo a un hombre desnudo encaramado a una fuente de la piazza Navone tras irrumpir en el belén instalado por el Vaticano en la plaza San Pedro. El presidente ruso Dmitri Medvedev dio las gracias a sus compatriotas por haber "plantado cara juntos" a un año "nada fácil", y unas 120.000 personas se congregaron en la plaza Roja. En París, para celebrar sus 120 años, la Torre Eiffel ofreció un espectáculo excepcional de luz y música en la noche de San Silvestre que transcurrió sin incidentes ante unos 50.000 espectadores. Los Campos Elíseos, y todo el centro de la ciudad, estaban repletos de gente que celebraba la llegada del nuevo año en un ambiente festivo. La policía señaló unas 40 detenciones y unos 40 coches incendiados en las afueras de la capital. En el resto del país reinaba la calma. Unos 45.000 miembros de las fuerzas de seguridad fueron movilizados en todo el territorio francés, de los cuales más de 8.000 únicamente en la capital, para evitar incidentes y limitar el incendio de vehículos, práctica corriente en la última noche de cada año en los barrios sensibles. En Berlín, cientos de miles de personas presenciaron unos fuegos artificiales espectaculares en la puerta de Brandenburgo, símbolo de la Alemania reunificada. Los londinenses se reunían a los pies del London Eye, la gran noria junto al Támesis, sin perder de vista las agujas del reloj del Big Ben. Los madrileños se congregaron como todos los años en la Puerta del Sol, para llenar sus bocas con las tradicionales doce uvas de la medianoche. En Nueva York, donde se esperan decenas de miles de personas para asistir a la cuenta regresiva de los últimos minutos del año, las medidas de seguridad se reforzaron. Las mochilas y el alcohol estarán prohibidos en la plaza cercana al barrio de los teatros de Broadway, donde decenas de miles de curiosos asisten tradicionalmente a los últimos minutos del año (05H00 GMT del 1 de enero), mientras que la enorme bola centelleante, repleta de miles de espejos, baja lentamente. Policías vestidos de civil o en uniforme, cámaras de vigilancia, equipos de detección de material radioactivo o biológico serán movilizados para la ocasión. En Tailandia están prohibidos este año los fuegos artificiales y el dispositivo de máxima seguridad rige en Afganistán y Pakistán, donde se suceden los atentados mortíferos de los talibanes. En Río de Janeiro, dos millones de personas vestidas de blanco son esperadas en la playa de Copacabana para rendirle pleitesía a la diosa de las aguas Yemanyá, y asistir a los tradicionales fuegos artificiales, que este año quemarán un récord de 16 toneladas de material pirotécnico. En cuanto a los turistas de paso en la capital uruguaya, Montevideo, descubrieron el deporte local: el eslálom para evitar las bombitas de agua que cada 31 de diciembre se lanzan desde los edificios de esta ciudad para celebrar el fin de año, en pleno verano austral




