Los iraquíes celebran el fin de la retirada de tropas EEUU de las ciudades
Los iraquíes han comenzado hoy a celebrar el fin de la retirada de las tropas estadounidenses, cuyos soldados ya no se ven en las calles de Bagdad ni en otras ciudades del país.


Los iraquíes han comenzado hoy a celebrar el fin de la retirada de las tropas estadounidenses, cuyos soldados ya no se ven en las calles de Bagdad ni en otras ciudades del país. En un discurso en televisión, el presidente iraquí, Yalal Talabani, describió la retirada como el "principio de una nueva era en la historia de Irak". "A partir de hoy, el pueblo iraquí será el dueño de sus riquezas, quien decida su destino y quien cree su historia", dijo el presidente de Irak, cuyo Gobierno llamó el día de hoy "el día de la soberanía". El presidente alabó el papel de las fuerzas armadas iraquíes que a partir de hoy asumirán la responsabilidad de la seguridad en las ciudades. Asimismo, instó a la cooperación y a la coordinación con los países de la zona en la próxima etapa, e insistió en que a los estados vecinos les interesa mantener la estabilidad en Irak. En el centro de Bagdad, varios cantantes y artistas iraquíes participaron anoche en una ceremonia en el parque de Zawra. Miles de asistentes al acto cantaron "Bagdad victorioso...que te veamos siempre en gloria". 6 años de polémica presencia Los soldados estadounidenses culminan hoy la retirada de las ciudades iraquíes en un nuevo hito hacia su salida total de Irak, prevista para antes del 2012, tras seis años de polémica presencia militar en el país árabe. Cada vez queda más lejos aquel 20 de marzo de 2003, cuando a las 03.35 horas locales (11.30 GMT) comenzaba la guerra con un bombardeo con misiles "Tomahawk" contra objetivos seleccionados para matar al entonces dictador iraquí, Sadam Husein. Era el inicio de una ocupación que se ha prolongado durante seis años en un país que se sumergió en la violencia tras la entrada de las tropas extranjeras que desmantelaron el antiguo aparato de seguridad. A lo largo de todo este tiempo, las principales víctimas han sido, sin duda, los civiles. Entre 92.435 y 100.911 han fallecido desde marzo de 2003 a junio de 2009, según el recuento del grupo de investigación británico "Iraq Body Count". Durante la ocupación, EEUU no ha estado solo, ya que encabezó una coalición multinacional a la que contribuyeron unos cuarenta países, entre ellos España, de los que sólo quedan el Reino Unido, Rumanía y Australia, cuyas tropas se marcharán a finales de este mes. EEUU, que invadió Irak con 150.000 uniformados, es el país con más militares desplazados en la actualidad, unos 140.000, y el que más bajas ha sufrido, con 4.316 soldados fallecidos. Tras el derrocamiento del régimen de Sadam y el fin de la invasión en mayo de 2003, el entonces presidente de EEUU, George W
Bush, nombró al experto en terrorismo Paul Bremer como Administrador civil para que dirigiera la transición en Irak y formara un Gobierno interino que vería la luz un mes más tarde. Un año después, la Autoridad Provisional de la Coalición traspasaba el poder al nuevo Ejecutivo encabezado por el primer ministro, el chií Iyad Alaui. No obstante, todavía habría que esperar hasta el 2005 para que los iraquíes pudieran elegir un Gobierno en unas elecciones. Pero antes, en diciembre de 2003, las tropas estadounidenses se apuntaban un tanto con la detención de Sadam en un zulo de una granja al sur de Tikrit, al norte de la capital. El dictador fue ejecutado en la horca tres años después, tras ser juzgado por un tribunal iraquí. Por contra, los soldados estadounidenses también protagonizaron episodios polémicos como las torturas en la cárcel de Abu Graib en 2004, el asalto a la ciudad de Faluya en abril y noviembre de ese mismo año, que concluyó con más de 16.000 supuestos insurgentes muertos, o la matanza de 24 civiles en la localidad de Hadiza, en noviembre de 2005. Además, la intensa presencia militar no logró reducir los índices de violencia, que se dispararon en febrero de 2006 tras un atentado contra una mezquita chií en Samarra, al norte de Bagdad. El ataque contra ese templo desató una oleada de violencia confesional que arrastró al país al filo de una guerra civil. Para intentar contenerla, Bush anunció, en enero de 2007, el envío de 21.500 nuevos soldados. Sin embargo, la situación no experimentó ninguna mejoría hasta el verano de 2007, coincidiendo con el anuncio de una tregua por parte del clérigo chií, Muqtada Sadr, una de las personalidades iraquíes que más ha mostrado su rechazo a la presencia de tropas extranjeras. Durante ese periodo, y a pesar de la creciente violencia que entre 2006 y 2007 alcanzó sus récords más trágicos, las fuerzas de la coalición comenzaron a traspasar las responsabilidades de seguridad al Ejército Iraquí. El 13 de julio de 2006, Al Muzana se convirtió en la primera provincia no kurda controlada por las tropas iraquíes y poco después, el 7 de septiembre, el primer ministro, Nuri Al Maliki, recibió el mando de las tropas iraquíes y la responsabilidad sobre las operaciones de seguridad. Sin embargo, hasta la firma de un acuerdo de seguridad entre Bagdad y Washington el 14 diciembre de 2008 no quedó fijada la fecha límite para la total retirada estadounidense del país que debe concluir antes del 1 de enero de 2012. En esta línea, El 27 de febrero de 2009, el recién elegido presidente de EEUU, Barack Obama, anunciaba una retirada gradual de tropas de combate estadounidenses hasta agosto de 2010 para reducir su número a entre 35.000 y 50.000 soldados que se dedicarán a tareas de asesoramiento y formación. Hoy, con la retirada estadounidense de las ciudades se cumple un nuevo hito en el proceso de retirada estadounidense que, una vez más, pondrá prueba la capacidad del Ejército y la Policía iraquíes de mantener la seguridad en el todavía inseguro Irak.




