Escuderos sin votos
Pero todavía no imagino a este siquiatra temperamental echando discurso y haciendo promesas al calor de dos aguardientes. Solito no saldría ni para la junta de su edificio, que es lo mismo que le pasaría a José Obdulio, de quien no quisiera volver a hablar. Me limito sólo a decir que sus votos deben ser proporcionales a su humildad.
Por Néstor MoralesEstá pasando relativamente agachada la jugada política del Presidente Uribe, de mandar a sus hombres de confianza a encabezar la toma del Congreso para el año entrante. Lo primero que hay que decir es que ninguno de ellos -Luis Carlos Restrepo, Andrés Felipe Arias, José Obdulio Gaviria- ha ganado nunca una elección. No se han dejado contar, en palabras del siempre acucioso y metódico ex presidente Turbay
El único que tiene algún triunfo y, más que eso, una gran derrota es Juan Lozano, que aspiró alguna vez a la Alcaldía de Bogotá apoyado por todos los caciques de la ciudad que en ese momento representaban al uribismo. Ni siquiera así pudo ganarle a Lucho Garzón, en ese momento candidato del Polo Democrático. La única vez que Juan ganó algo fue en una lista del galanismo en Bojacá, un pueblo cundinamarqués en el que, creo, primero que fue Concejal y luego Alcalde. Los demás tienen tanta experiencia en campañas como su jefe en parrandas. Arias ha convertido la obediencia en un activo electoral, pero supongo que la caricatura que él representa no le alcanza para convertirse en el estadista que Álvaro Uribe dice ver. Quienes le susurran al oído que el cuento de “uribito” lo beneficia, piensan sólo en el marketing y en el posicionamiento mediático. Puros cálculos de baranda electoral para un hombre que se vende a sí mismo como una fotocopia. Pero en blanco y negro, digo yo
El ex comisionado Restrepo tiene la sangre pura de los primeros uribistas, y dejó que su mentor lo picara con el zancudo de la política de barrio. Pero todavía no imagino a este siquiatra temperamental echando discurso y haciendo promesas al calor de dos aguardientes. Solito no saldría ni para la junta de su edificio, que es lo mismo que le pasaría a José Obdulio, de quien no quisiera volver a hablar. Me limito sólo a decir que sus votos deben ser proporcionales a su humildad
Todo lo cual nos lleva a la conclusión de que estos son alfiles que para moverse dependen de su rey, en todo sentido. No veo a los peones de la causa trabajando por ellos. No creo que la generosidad de los Benedettis o de los Iragorris, vaya a producirles a ellos, a los nuevos escuderos, un solo voto
Los políticos (y todos los de la U o los del nuevo partido lo son), estarán concentrados exclusivamente en su supervivencia. Estos ungidos nuevos van a tener que arreglárselas solitos a no ser que -¡ojo¡- su jefe esté dispuesto a cargarlos hasta el puerto
Que supongo que, en el fondo, es lo que está pasando. El Presidente decidió cambiar de maleteros y ahora quiere llevar, en su condición de gran elector, hombres de su círculo íntimo, cuya devoción y reverencia, ya está probada. Ellos, más que ser leales han demostrado que son incondicionales, y eso para el Uribe es un activo que se retribuye a su debido tiempo con votos
La única manera de que los recién llegados a la carrera ganen una curul es con la ayuda de la reelección. Y haberlos enviado como punta de lanza significa, ni más ni menos, que el Presidente está dispuesto a ese sacrificio. El país no puede equivocarse creyendo la historieta de la muy trillada ambigüedad. La decisión ya está tomada y los patos que se acaban de lanzar a la piscina saben que solo habrá agua cuando lo disponga públicamente su guía. nmorales@caracol.com.co




