Netanyahu se perfila como primer ministro tras quedar a un solo escaño de Livni
El auge de la extrema derecha podría facilitar el regreso al poder del ex primer ministro del Likud.- La victoria de Kadima tampoco descarta a la líder centrista

Sorpresa relativa y euforia mayúscula en la sede de Kadima en Tel Aviv. Su candidata, Tzipi Livni, remontó en las dos últimas semanas de campaña una clara desventaja merced a la imagen de dureza por su actuación en la guerra de Gaza y se alzó anoche con la victoria en las elecciones generales israelíes. Con el 99,5% de los votos escrutados, obtiene 28 de los 120 escaños del Parlamento, uno más que su contrincante Benjamín Netanyahu, líder del Likud
El triunfo por la mínima, no obstante, puede resultar inútil para las aspiraciones de Livni, porque afronta ahora una misión extremadamente compleja. El bloque de la derecha es claramente mayoritario y no está nada claro que la centrista Livni pueda aglutinar a los 61 diputados imprescindibles para formar Gobierno
Kadima aventajaba por un solo punto (23% a 22%) al Likud. Pero Netanyahu, ya de madrugada, no se rindió. "El bloque de la derecha, comandado por el Likud, ha vencido y liderará al pueblo. Si Dios quiere, seré el próximo primer ministro de Israel", anunció ante sus incondicionales. Livni, por su parte, ofreció a su rival ingresar en un Gobierno de unidad nacional
Los conservadores y la derecha radical nunca han sido tan potentes desde que Menahem Begin lograra en 1977 la primera victoria para el Likud. Primeros ministros tan halcones como Isaac Shamir o Ariel Sharon no son novedad, pero los escaños logrados por los partidos de la derecha y la ultraderecha laica, los que agrupan el voto de los colonos, y los ultraortodoxos sefardíes y ashkenazis han alcanzado sus más elevadas cotas. Rozan los 65 escaños, cuando en la Cámara que ahora se disuelve contaban con 53. Y la izquierda es un residuo en Israel. Meretz, el único partido que comparte con Hadash esa etiqueta, pagaba ayer un anuncio en el diario Haaretz para quemar sus últimos cartuchos. "Todos son Lieberman. Livni se sentará en un Gobierno con Lieberman, con Netanyahu y con Mofaz. Y de hecho en cualquier alianza de derecha-extremista-racista"
La enorme incertidumbre animó al 65% de los electores a acudir a los colegios pese al día de perros que sufrió Israel. Eligieron la 18ª Kneset de la historia del país, en cuyos bancos se sentarán sólo 12 diputados laboristas. El hundimiento del partido que fundó el Estado adquiere dimensión histórica. El voto de rechazo a Netanyahu ha perjudicado sobremanera al aspirante laborista, Ehud Barak. Sólo Livni aspiraba a derrotar al líder del Likud
Ahora comienza el proceso para formar Gobierno. Dispondrá de seis semanas Livni, siempre que sea la candidata designada por el presidente, Simón Peres, para culminar la tarea. Porque el mandatario comenzará las consultas en breve con todos los líderes parlamentarios, y, según las recomendaciones de éstos, encomendará a la jefa de Kadima la misión o elegirá a Netanyahu, probablemente con más opciones de conformar un Ejecutivo estable. Las negociaciones serán encarnizadas
Los aparatos de los partidos pugnan durante ese lapso por imponer sus agendas al nuevo Gabinete que forzosamente será una amalgama. Y Avigdor Lieberman, el dirigente racista de Yisrael Beitenu, que consigue 16 escaños, puede tener la llave. O no. Porque en pocos lugares como en Israel la política es tan imprevisible. Y a nadie extrañaría que los líderes del Likud, Kadima y del Laborismo optaran por un triunvirato que dirija un Ejecutivo de unidad nacional del que Yisrael Beiteinu quede marginado o como comparsa
Es una alternativa que, tal vez, dotaría de estabilidad al Gobierno. Algo que exigen los ciudadanos israelíes, cansados de acudir a las urnas siempre en elecciones anticipadas. Sin embargo, este objetivo es difícil de lograr mientras la legislación electoral -basada en el principio de la proporcionalidad pura- fomenten el compadreo, siempre acrecentado por las profundas brechas sociales que forman compartimentos casi estancos: ashkenazis contra sefardíes; laicos versus fundamentalistas judíos; árabes contra judíos... Y, por supuesto, la división entre quienes reclaman el fin de la ocupación y quienes promueven la expansión de las colonias en los territorios palestinos
Los efectos del desenlace electoral sobre las negociaciones con la Autoridad Palestina y con Siria -que apenas habían arrancado- se dejarán sentir. Se complica el panorama para el presidente Barack Obama y sus esfuerzos por mediar en el eterno conflicto. Livni se empeña en abanderar el llamado campo de la paz, pero ha embarcado al país, junto a su primer ministro, Ehud Olmert, en dos guerras (Líbano y Gaza) en tres años. Todo un récord. "Livni está enamorada de unas negociaciones inútiles y cobardes", ha escrito el analista político Gideón Levy. Netanyahu es aún más duro de roer
¿Qué sigue ahora?Tras la publicación de los resultados oficiales, en principio el jueves, el jefe del Estado Shimon Peres dispone de siete días para confiar la misión de formar gobierno al líder de partido que considera mejor situado para hacerlo
El dirigente designado dispondrá entonces de 28 días para formar una coalición, un plazo que puede ser prolongado 14 días
En caso de fracaso, el presidente puede designar a otro jefe de partido, que tendrá sólo 28 días para formar gobierno
Si éste no lo consigue, al presidente le queda el recurso de solicitar a una tercera persona. Y si ésta tampoco consigue formar una coalición en 14 días, el presidente debe convocar de nuevo elecciones legislativas, que se celebrarían en un plazo de 90 días
En general, el jefe de la formación que más escaños consigue es el mejor situado para formar un gobierno de coalición, apoyado por al menos 61 de los 120 diputados de la Knesset
No obstante, el presidente puede encargar la formación de gobierno a otro diputado, si lo considera más apto a forjar alianzas
Por eso, aunque el Kadima de la ministra de Relaciones Exteriores Tzipi Livni dispone, con sus 28 diputados, de un escaño de ventaja sobre el Likud de Benjamin Netanyahu, no está segura de convertirse en la próxima primera ministra
Una coalición encabezada por Netanyahu, primer ministro entre 1996 y 1999, podría contar con el apoyo del ultraderechista Israel Beitenu (15 escaños), los ultraortodoxos del Shass (11), los religiosos del Judaísmo Unificado de la Torá (5) y los dos partidos favorables a los colonos (7), es decir 65 escaños en total
Livni puede contar con 44 diputados, a saber sus 28 escaños, 13 de los laboristas, que cosecharon el peor resultado de su historia, y tres del izquierdista Meretz
Los once escaños restantes correspondes a partidos árabes, que en principio no entrarán en ninguna coalición
Con un sistema de representación proporcional que da un gran poder a los pequeños partidos, ninguna formación ha podido nunca gobernar en solitario en Israel
La formación de una coalición puede resultar muy laboriosa, debido a las diferentes exigencias de programa y el reparto de carteras entre los diferentes socios de gobierno
Debido a este sistema de representación proporcional, la inestabilidad es inherente a la vida política israelí. En las 17 legislaturas anteriores, sólo seis gobiernos han completado los cuatro años de mandato previstos
Según los últimos resultados, sólo 12 partidos, de los 33 que estaban en liza, han entrado en el Parlamento.



