Tercer bebé muerto por leche adulterada, que afecta ya a más de 6.200 niños en China
De los afectados, 4.917 están en condición estable o han sido curados tras el tratamiento, y 1.327 siguen hospitalizados, dijo el ministro de Salud, Chen Zhu.
China anunció la muerte de un tercer bebé por consumir leche en polvo adulterada con melamina, mientras el número de afectados se incrementó en casi 5.000 hasta los 6.244 niños, de los cuales 158 sufren fallo renal grave, informó la agencia oficial Xinhua. De los afectados, 4.917 están en condición estable o han sido curados tras el tratamiento, y 1.327 siguen hospitalizados, dijo el ministro de Salud, Chen Zhu. La tercera muerte se produjo en la provincia suroriental de Zhejiang, aseguró el ministro sin dar más detalles. Los otros dos fallecimientos se habían producido en la noroccidental de Gansú el 1 de mayo y el 22 de julio: un niño de cinco meses y una niña de ocho. La información llega mientras los inspectores han descubierto productos adulterados con melamina en el 20 por ciento de las firmas del país que producen leche en polvo para bebés, publica hoy el diario oficial "China Daily". En una inspección a nivel nacional, tras el escándalo de leche en polvo adulterada de la empresa Sanlu que ha afectado a 1.253 bebés, dos de ellos muertos, 491 muestras pertenecientes a 22 compañías de las 109 que venden estos alimentos en el país estaban contaminadas, entre ellas algunas gigantes como Yili y Mengniu. Sin embargo, no se encontró rastro de la sustancia en las muestras de la leche exportada o suministrada a la villa olímpica y paralímpica, según el informe de la Administración General de Supervisión de la Calidad, Inspección y Cuarentena. La Administración ha comenzado una investigación sobre las compañías implicadas para descubrir la fuente del problema y castigar a los responsables. Hasta el momento, cuatro funcionarios han sido expulsados en Shijiazhuang, capital de la provincia septentrional de Hebei donde tiene su sede Sanlu, entre ellos el teniente de alcalde a cargo de agricultura, Zhang Fawang, y el director del organismo de alimentos y medicinas, Zhan Yi. El Ministerio de Salud ordenó ayer a todos los organismos sanitarios del país que se preparen ante el previsible aumento de bebés con cálculos renales por la ingesta de leche adulterada con melamina. Cincuenta y tres, de los 340 bebés hospitalizados tras consumir la leche adulterada, están en estado crítico, según datos previos del Ministerio. La mayoría de las intoxicaciones, que comenzaron a producirse hace meses aunque se destaparon la semana pasada, se produjeron en las provincias de Hebei (norte), Jiangsu (este) y Gansu (noroeste), donde se produjeron las dos muertes. La compañía Sanlu, productora de la leche contaminada, ofreció una disculpa pública y su presidenta y directora general, Tian Wenhua, fue despedida de su cargo a raíz del escándalo. La leche se adultera con melamina para engañar a los compradores de la marca, ya que esta sustancia da mayor consistencia a los líquidos, pero al mismo tiempo ha causado graves problemas en el tracto urinario de los bebés y la formación de piedras en el riñón, algo muy extraño en niños de corta edad. El Gobierno chino ha lanzado una investigación que ha dado como resultado cuatro arrestos hasta el momento, todos ellos propietarios de granjas que suministraban leche a Sanlu. La marca ha retirado 8.210 toneladas de su leche en polvo para bebés del mercado (toda la producida antes del pasado 6 de agosto), y Pekín está en contacto directo con la diplomacia neozelandesa, ya que un 43 por ciento de Sanlu es propiedad de una empresa de Nueva Zelanda, "Fonterra Cooperative Group", que se enteró del caso el 2 de agosto. Por su parte, la primera ministra de Nueva Zelanda, Helen Clark, aseguró que las autoridades locales taparon el escándalo y sólo actuaron enérgicamente contra Sanlu -una prestigiosa marca en el sector lácteo chino- después de que su Gobierno contactara con Pekín. Sin embargo, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Jian Yu, explicó que Pekín recibió el 9 de septiembre el informe del Gobierno neozelandés y que, previo a él, los gobiernos locales implicados habían ya tomado medidas.




