Opositores advierten con la ruptura del diálogo si hay un solo muerto más
La inusual manifestación reunió a miles de personas, muchas de ellas adolescentes y familias enteras, que ondearon banderas bolivianas en una atmósfera festiva y pacífica.
Los prefectos (gobernadores) opositores al presidente de Bolivia, Evo Morales, advirtieron hoy al Gobierno con romper el diálogo iniciado para pacificar el país si se produce "un solo muerto o herido más". Los gobernadores de Santa Cruz, Beni y Tarija, en representación del bloque opositor que forman junto con los dirigentes de Pando y Chuquisaca, condicionaron la continuidad del diálogo a la evolución de la situación en la región pandina, que se encuentra en estado de sitio y adonde tienen previsto viajar mañana. En un comunicado leído ante la prensa nacional e internacional al término de una reunión celebrada en la capital cruceña, el prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas, exigió además una "investigación con participación internacional" de los hechos sucedidos en Cobija, la capital pandina, en las últimas 48 horas. En esa localidad del extremo norte boliviano, han perdido la vida al menos 16 personas en enfrentamientos entre simpatizantes del Gobierno de Evo Morales y opositores autonomistas. Costas anunció un viaje en las próximas horas de representantes de las demás prefecturas autonomistas para expresar su "solidaridad" con la capital de Pando, un departamento donde el Gobierno ha decretado el estado de sitio con resultados todavía inciertos. Tras la lectura del comunicado, el prefecto de Tarija, Mario Cossío, dio a entender que la eventual detención de su colega de Pando, Leopoldo Fernández, equivaldría también a una ruptura del diálogo. El Gobierno de Bolivia anunció hoy que detendrá al prefecto de Pando, Leopoldo Fernández, por desacato al estado de sitio, que no ha podido aplicarse plenamente debido a que en la ciudad de Cobija todavía existen grupos armados movilizados. Del mismo modo, y en respuesta a una pregunta sobre la eventual llegada de refuerzos militares y de tanques a los departamentos de Tarija (sur) y Santa Cruz (este), precisó que esos movimientos también significarían el fin del diálogo. Para Cossío, las conversaciones iniciadas ayer en La Paz entre él mismo -en representación de sus colegas opositores- y el Gobierno es solo "un frágil inicio de diálogo" que depende de muchas condiciones, que rehusó precisar. Otras fuentes del entorno de Cossío explicaron que los prefectos exigen la devolución de todo o parte de los ingresos procedentes del impuesto sobre hidrocarburos que el Ejecutivo les recortó desde enero pasado y la inclusión en la nueva Constitución de sus exigencias autonómicas. También reclaman la presencia de Morales en las conversaciones. El Gobierno y Cossío tenían previsto reunirse de nuevo este domingo para profundizar en el diálogo e intentar acuerdos para pacificar el país, pero esta reunión depende de la evolución de los acontecimientos en Pando. El ministro de la Presidencia admitió que el Ejército tuvo dificultades para imponer el estado de sitio pero aseguró que "todas esas dificultades van a ser superadas". En cuanto a la situación en Santa Cruz, la calma fue la nota dominante toda la jornada pero al caer la tarde se produjeron enfrentamientos violentos en distintos bloqueos de carreteras que unos u otros grupos mantienen alrededor de esta capital del Oriente boliviano. De todos estos hechos, se confirmó que hubo violentos disturbios en El Torno y Tiquipaya, a unos 30 kilómetros al norte de Santa Cruz, donde un periodista del diario El Deber resultó herido, según fuentes del rotativo, así como una decena larga de personas, pero ninguna de gravedad. MarchaMiles de personas, convocadas por la Iglesia Evangélica, marcharon hoy por las calles de Santa Cruz, en el este de Bolivia, para pedir paz en unos momentos de máxima tensión en el país. La inusual manifestación reunió a miles de personas, muchas de ellas adolescentes y familias enteras, que ondearon banderas bolivianas y del departamento de Santa Cruz en una atmósfera festiva y pacífica. Esta marcha, que duró tres horas y concluyó bajo la estatua de Cristo Redentor -el habitual lugar de las concentraciones de los cruceños- con un discurso en el que se ensalzó la unidad del país y la necesidad de convivencia entre los bolivianos. El acto de hoy contrasta con los violentos incidentes vividos el pasado jueves, cuando grupos de opositores radicales, muchos de ellos de la Unión Juvenil Cruceñista (UJC), se manifestaron contra el Gobierno protagonizando tomas de edificios públicos y actos de vandalismo callejero en pleno centro de la ciudad. Santa Cruz es el principal foco de oposición al Gobierno de Evo Morales y lidera un proceso autonomista, que el Ejecutivo considera ilegal, secundado también por las regiones de Beni, Pando, Tarija y Chuquisaca. Los sucesivos desencuentros políticos entre el Gobierno de La Paz y los prefectos autonomistas, agrupados en el Consejo Nacional Democrático (CONALDE) se han agravado en los últimos días con varios episodios de violencia en los departamentos de Tarija (sur), Santa Cruz (este) y Pando (norte). En esta última región, al menos 16 personas murieron entre el jueves y el viernes por enfrentamientos armados, lo que llevó al Gobierno a decretar el estado de sitio en todo el departamento.



