El Gobierno iraquí suspende el toque de queda en Bagdad
El Gobierno iraquí ha anunciado en un comunicado la suspensión del toque de queda en Bagdad, horas después de que el clérigo radical chií Múqtada al Sáder instara a sus seguidores al cese de las actividades armadas. Pero la relativa calma que reinaba en Bagdad se ha visto alterada en las últimas horas por la lluvia de cohetes de mortero que ha caído sobre la conocida Zona Verde, bastión fortificado donde se congregan las sedes gubernamentales y diplomáticas
El Gobierno iraquí ha anunciado en un comunicado la suspensión del toque de queda en Bagdad, horas después de que el clérigo radical chií Múqtada al Sáder instara a sus seguidores al cese de las actividades armadas. Pero la relativa calma que reinaba en Bagdad se ha visto alterada en las últimas horas por la lluvia de cohetes de mortero que ha caído sobre la conocida Zona Verde, bastión fortificado donde se congregan las sedes gubernamentales y diplomáticas.El bombardeo sobre la Zona Verde llega apenas unas horas después de que el Gobierno iraquí ha levantado por la noche el toque de queda que regía sobre la capital desde el pasado miércoles. De momento, se desconoce si se han producido víctimas.Según han relatado testigos, grandes columnas de humo se elevan sobre este emplazamiento del centro de Bagdad después de que cinco o seis proyectiles de mortero impactasen sobre el área fuertemente protegida que alberga las principales instituciones iraquíes y las embajadas estadounidense y británica. La tormenta de arena que rodea a la capital ha impedido determinar el lugar en que han caído los misiles, aunque la embajada de Estados Unidos ha ordenado a su personal que se mantenga en alerta.Este nuevo ataque es el séptimo que milicianos sin identificar lanzan contra la Zona Verde. Hasta el momento, los bombardeos en esta zona han causado la muerte de al menos dos ciudadanos estadounidenses y alrededor de una decena de iraquíes.Fin al toque de quedaBagdad ha amanecido hoy con el levantamiento del toque de queda y con un Nuri al Maliki que se había mostrado satisfecho del anuncio de Múqtada de retirar a sus milicianos de las calles y pedir al Gobierno la liberación de los detenidos. œCualquiera que lleve un arma y se enfrente a las instituciones del Gobierno no será uno de los nuestros, señaló Múqtada en un comunicado difundido a través de los altavoces de las mezquitas afines. Su decisión da un respiro al primer ministro, a quien la respuesta a su operación de limpieza de Basora cogió por sorpresa. Incluso dentro de la coalición gubernamental se habían empezado a oír críticas a su deficiente planificación.




