El Papa pide a fieles abrir corazón a la palabra de Dios para encontrar a Jesús
El papa Benedicto XVI pidió a los fieles, durante el rezo del Angelus, que abran su corazón a la escucha de "la palabra de Dios" para encontrar a Jesús que "nos revela su amor".
El papa Benedicto XVI pidió a los fieles, durante el rezo del Angelus, que abran su corazón a la escucha de "la palabra de Dios" para encontrar a Jesús que "nos revela su amor". Durante el tradicional rezo del Angelus, el Papa habló del pasaje de la Biblia sobre el encuentro entre Jesús y una mujer samaritana a la que pidió de beber en un pozo. La mujer de Samaria "representa la insatisfacción existencial de quien no ha encontrado lo que busca", sin embargo, "todo cambió para ella aquel día, gracias al encuentro con el Señor Jesús", indicó. Benedicto XVI pidió así a los fieles que abran su corazón "a la escucha confiada de la palabra de Dios para encontrar como la samaritana, a Jesús que nos revela su amor y nos dice: el Mesías, tu salvador 'soy yo que te hablo'". El Papa dijo que la sed de Cristo es "una puerta de acceso al misterio de Dios, que se ha hecho sediento para quitarnos la sed, así como se ha hecho pobre para enriquecernos". Así, indicó que "Dios tiene sed de nuestra fe y de nuestro amor. Como un padre bueno y misericordioso desea para nosotros todo el bien posible y ese bien es El mismo". Benedicto XVI hizo hoy una visita pastoral a la parroquia de Santa María Liberadora en Roma y celebró una misa, en cuya homilía advirtió del riesgo de "practicar una religiosidad no auténtica, de buscar la respuesta a las esperanzas más íntimas del corazón no en Dios" e, incluso de "utilizar a Dios como si estuviera al servicio de nuestros deseos y proyectos". "En cuantas ocasiones nuestra fe se manifiesta frágil, nuestra confianza débil, nuestra religiosidad contaminada de elementos mágicos y meramente terrenos", indicó el Papa. Además, pidió a los fieles que abran cada vez más su corazón a una acción pastoral misionera, que lleve a cada cristiano a encontrar a las personas, en particular los jóvenes y las familias, "para anunciarles el amor misericordioso de Dios".




