Misterios y creencias

Condenan a sacerdote que admitió haber asesinado a una hija y su madre

A 23 años de cárcel fué condenado el sacerdote de Mistrató, Risaralda, José Francey Díaz Toro, responsable de haber asesinado a su hija de cinco años y a su compañera sentimental, de 31, en hechos ocurridos el año pasado en el occidente de Caldas.

A 23 años de cárcel fué condenado el sacerdote de Mistrató, Risaralda, José Francey Díaz Toro, responsable de haber asesinado a su hija de cinco años y a su compañera sentimental, de 31, en hechos ocurridos el año pasado en el occidente de Caldas.
La niña María Camila Díaz y su mamá María del Carmen Arango fueron asesinadas con elementos contundentes en el interior de la casa cural de Mistrató, el 13 de Febrero del año pasado y posteriormente, los cadáveres fueron incinerados en la carretera que de Anserma, occidente de Caldas, comunica con Belén de Umbría, departamento de Risaralda.
El director del CTI de la Fiscalía seccional Caldas, organismo que adelantó toda la investigación, Eduardo Bohórquez, dijo que esclarecer el doble homicidio "fue un milagro de Dios" porque con un simple negativo fotográfico, totalmente destruido por el fuego, hallado en el lugar donde María Camila y María del Carmen fueron quemadas, sirvió para encaminar la investigación que terminó con la aceptación de Cargos por parte del implicado.
La condena por doble homicidio agravado es de 46 años de cárcel, pero como el sacerdote confesó su responsabilidad, la justicia le rebajó a la mitad el castigo intramural, explicó el Juez Promiscuo del circuito de Belén de Umbría, William Cano.
Sin embargo, el abogado defensor de la familia de las víctimas, Nicolás Andrés Martínez, le solicitó al Juez que el sacerdote José Francey Díaz Toro y la misma iglesia Católica, indemnice a los Arango Carmona por los perjuicios económicos y morales, que les causó.
El Juez aceptó ese requerimiento y programó para el próximo 28 de este mes la audiencia denominada Incidente de reparación integral.
La mamá y abuela de las víctimas, Ana Beiba Carmona, dijo que la condena es injusta, porque un hombre que es capaz de matar a su propia e indefensa hija, debería estar por mucho más tiempo en una cárcel e indicó que por otras rebajas por buen comportamiento y trabajo, el sacerdote dentro de poco estará libre y haciendo otra vez de las suyas, advirtió la mujer que durante la audiencia, no pudo detener su llanto.
El padre José Francey Díaz Toro, quien durante la audiencia de fijación de condena permaneció con la cabeza inclinada, al término de la misma y a través de Caracol Radio, pidió perdón y fue recluido en la cárcel de Anserma, Caldas.

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