Los Sarkozy se han 'divorciado', según precisa el Elíseo
El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, y su esposa Cécilia "se han divorciado por consentimiento mutuo", según precisó hoy el Elíseo, pocas horas después de haber anunciado la separación de la pareja después de once años de matrimonio
El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, y su esposa Cécilia "se han divorciado por consentimiento mutuo", según precisó hoy el Elíseo, pocas horas después de haber anunciado la separación de la pareja después de once años de matrimonio. Nicolas Sarkozy, que asumió la Presidencia de Francia el pasado 16 de mayo, es el primer jefe de Estado galo en ejercicio que se divorcia. En un primer comunicado de quince palabras emitido a primera hora de la tarde de hoy, el palacio presidencial de El Elíseo había indicado que "Cécilia y Nicolas Sarkozy anuncian su separación por consentimiento mutuo. No harán ningún comentario". Más de dos horas después, el Elíseo puntualizó que "se han divorciado por consentimiento mutuo", sin dar ningún detalle de tipo jurídico. En declaraciones a la emisora "Europe 1", la abogada común de la ahora ex pareja explicó que un juez "ha pronunciado el divorcio". "Todo se resolvió según los términos de un convenio de divorcio, que ha sido homologado por un magistrado. No ha habido ningún problema", dijo la letrada, al agregar que Cécilia y Nicolas Sarkozy arreglaron por consentimiento mutuo "todas las consecuencias de su separación". Aunque otros presidentes de la V República tuvieron problemas conyugales notorios o incluso, como el socialista Francois Mitterrand, auténticas vidas paralelas, ninguno se divorció durante su mandato.Crónica de un divorcio anunciado"¿Convertirme en Primera Dama? Eso me parece un tostón. No soy políticamente correcta (...). No entro en el molde", decía en 2005 la biznieta del compositor español Isaac Albéniz, nacida el 12 de noviembre de 1957 como Cecilia Ciganer Albeniz, cerca de París. Ese afán de independencia lo ha demostrado con espectaculares ausencias, en desprecio del protocolo, y no ha aparecido en público junto al presidente, de 52 años, desde el 14 de julio. En agosto, cuando los Sarkozy veraneaban con amigos en el noreste de Estados Unidos, Cécilia no le acompañó a un almuerzo con el presidente George W. Bush en la residencia de la familia Bush. Al llegar tarde a la cita, él dijo que ella tenía anginas, una excusa diplomática que no engañó a nadie: Cecilia se paseó en público la víspera y al día siguiente del almuerzo. Los rumores de desavenencias resurgieron este mes cuando ella no le acompañó a Bulgaria para recibir la máxima condecoración de un país que la hizo "ciudadana de honor" por su papel en la liberación de las cinco enfermeras búlgaras en Libia el pasado julio. No convencieron las explicaciones oficiales: Sarkozy dijo que ella no fue a Sofía para no reavivar la polémica sobre la misión de "emisaria personal" en Libia que le había encargado. La "invisibilidad" de la Primera Dama tomó el relevo en los artículos sobre el "misterio" o "el enigma Cécilia" que en verano llenaron las revistas "serias", después de que las del corazón dedicaran portadas al "glamour" de la nueva Primera Dama tras la toma de posesión de Sarkozy, el 16 de mayo, y evocaran a los Kennedy. Ese día, Cécilia y los cinco hijos de esta familia recompuesta habían hecho una entrada digna de estrellas de cine al recorrer despacio la larga alfombra roja del patio del Elíseo. Ella, que de joven fue modelo, lucía un vestido marfil satinado de Prada. Nicolas, quien había vaticinado que "si os gustó Jackie Kennedy, vais a adorar a Cécilia", le dio ese día ante las cámaras un beso en la boca que hizo correr mucha tinta. Era justo diez días después de que ella no votara en la segunda vuelta de las elecciones que llevaron a su marido al Elíseo, aunque por la noche y con mala cara apareció finalmente a su lado en el festejo de la victoria en la plaza de la Concordia. La última vez en que Nicolas y Cécilia Sarkozy aparecieron juntos en público fue en la tradicional recepción de la fiesta nacional francesa del 14 de julio, en el Palacio del Elíseo. Ese día, el presidente sorprendió a los miles de invitados al elogiar en su discurso la "belleza" de su mujer, alta, delgada, morena y de ojos claros eslavos, quien no pareció apreciar esa declaración pública de amor. Fue también ese día cuando él confesó a la prensa que ella era su "única preocupación". También en esa fiesta aseguró que en septiembre se irían a vivir al Elíseo, una vez acondicionados los cuartos privados del palacio que durante 12 años había albergado a Jacques y Bernadette Chirac. El traslado no se produjo, pese a que para el hiperactivo Sarkozy vivir en el lugar de trabajo era un imperativo para no perder tiempo. Cécilia no quería vivir en la residencia presidencial. La pareja sí se había instalado en el Ministerio de Interior, en 2002, y en el de Finanzas en 2004. De Cécilia, que tenía un despacho junto al de su marido, se decía que tenía gran influencia, como en etapas anteriores de la carrera política de Sarkozy. Una influencia que, dicen, volvió a ejercer, esta vez entre bastidores, durante la campaña presidencial, después de que en 2006 regresara al lado de su marido tras largos meses de escapada a Nueva York con su compañero sentimental, Richard Attias. Sarkozy, quien en mayo de 2005 confesó por televisión que su matrimonio pasaba por un momento "difícil" y luchaba por "salvarlo", tuvo su propia relación sentimental con una periodista. El político, al que no le gusta "depender de nadie", ha tenido "adicción" a su esposa, dicen sus allegados, y comentan que durante la aventura de ella con el publicista, ya no era el mismo y la "reconquista" de Cécilia "perturbó la conquista" del Elíseo. En 1984, como alcalde de la selecta localidad de Neuilly, a las afueras de París, ofició el matrimonió de Cécilia con el famoso animador de televisión Jacques Martin, y se prometió conquistarla. Lo consiguió cuatro años después. Ella abandonó a su marido, llevándose a las dos hijas del matrimonio. Una vez que obtuvo el divorcio Nicolas -quien tenía dos hijos de su primera esposa, Marie-, se casaron el 23 de octubre de 1996, también en Neuilly. En abril del año siguiente nació su único hijo en común, Louis.




