El gobierno peruano redobla la seguridad en la zona del terremoto por pillaje
El gobierno peruano redobló la seguridad en la zona afectada por el terremoto que causó al menos 500 muertos, ante el pillaje nocturno que se registra en su mayoría por las dificultades para conseguir productos de primera necesidad
El gobierno peruano redobló la seguridad en la zona afectada por el terremoto que causó al menos 500 muertos, ante el pillaje nocturno que se registra en su mayoría por las dificultades para conseguir productos de primera necesidad. Tras 72 horas del sismo de 8 grados Richter, la gente comenzó a desesperarse ante la escasez de alimentos y los lugareños empezaron a presionar para pedir más comida y una mejor distribución de la ayuda a las autoridades, que carecen de grandes medios para repartirla. En la región de Pisco, sin agua ni electricidad y con muchas carreteras inservibles a causa del sismo, la ayuda es el único alivio para los habitantes de esa urbe, en cuyo aeropuerto llega sin pausa el auxilio humanitario nacional e internacional. El miedo de los pisqueños a los pillajes nocturnos obligó a las autoridades a reforzar la presencia militar y policial en la ciudad, la más afectada por el movimiento telúrico, que también dejó 1.500 heridos y unos 80.000 damnificados. El presidente de Perú, Alan García, aseguró hoy que el Ejército y la Policía aplicarán "mano dura" ante cualquier intento de saqueo. García dijo no creer en que se estuvieran produciendo saqueos, pero no dudó en afirmar que se puede "establecer un toque de queda" si fuera necesario, pese a que horas antes había descartado esa posibilidad. "Estamos duplicando el número de las Fuerzas Armadas, esperamos llegar al final de la tarde al número de mil efectivos", dijo también desde Pisco el ministro de Defensa, Allan Wagner. En el aeropuerto de Pisco está acantonado un grupo de unos 500 soldados de Infantería de Marina de la base de Ancón, cercana a Lima, que llegaron por barco y por vía aérea pertrechados con material antidisturbios, dispuestos a ejercer labores policiales. El coordinador de emergencias de Defensa Civil, James Atkins, explicó que fuerzas militares vigilan cada albergue y campamento de damnificados permanentemente, mientras la Policía realiza patrullas nocturnas a pie por el centro de la ciudad. Aun así, en la plaza principal de Pisco, donde se concentran las tareas de salvamento, atención sanitaria y entrega de alimentos, se producen escenas de tensión a la hora del reparto provocadas por el hambre, la sed y la falta de información. La situación humanitaria en esa localidad mejorará en cuanto se reanuden los servicios de agua y electricidad, lo que podría producirse en menos de 48 horas, calculó el ministro peruano de Vivienda, Hernán Garrido Lecca. El nacimiento de un niño en un hospital de campaña en Pisco y el rescate de un bebé de 10 meses en la iglesia de San Clemente se convirtieron hoy en los hechos destacables que devolvieron la esperanza a cientos de personas de esa ciudad. Asimismo, los internos del penal Sarita Colonia del Callao donaron sus raciones de alimentos correspondientes a dos días a los damnificados por el sismo, informó la ministra de Justicia, María Zavala. "Es sorprendente y resaltante el desprendimiento de los internos del penal del Callao que hacen esta importante donación", señaló. Las autoridades peruanas iniciaron este sábado la evaluación de la situación en las pequeñas poblaciones de la costa afectadas por el terremoto que azotó el centro de Perú, algunas de las cuales prácticamente han desaparecido. El ministro peruano de Salud, Carlos Vallejos, indicó a Efe que en la zona más afectada por el sismo, que comprende las ciudades de Ica, Chincha y Cañate, además de Pisco, se encuentran trabajando más de 1.500 médicos y personal sanitario. De los 500 muertos registrados tras el terremoto, casi 400 fueron en Pisco y 75 en Chincha. El resto se repartieron entre Ica y Cañete, aunque aún quedan zonas donde no han llegado los equipos de rescate, por lo que el número de víctimas podría incrementarse.




