Ex jefe del Hizbulá responsabiliza a Irán y Nasralá de alentar un conflicto suní-chií
El fundador y ex jefe del movimiento chií libanés Hizbulá, jeque Sobhi Tufali, acusó hoy a Irán de alentar los enfrentamientos entre suníes y chiíes para destruir Irak y Líbano, y aconsejó a esta rama del Islam que restablezca los vínculos con la primera y mayoritaria .
El fundador y ex jefe del movimiento chií libanés Hizbulá, jeque Sobhi Tufali, acusó hoy a Irán de alentar los enfrentamientos entre suníes y chiíes para destruir Irak y Líbano, y aconsejó a esta rama del Islam que restablezca los vínculos con la primera y mayoritaria . En una rueda de prensa en Bristol (este del Líbano), Tufaili -ahora retirado de las actividades políticas- dijo que "los chiíes somos una pequeña minoría en el vasto mar del mundo islámico. Es beneficioso para nosotros aliarnos con la mayoría y trabajar de acuerdo con los suníes". "En caso contrario, destruirán nuestro futuro y esto es insensato ya que seremos masacrados como corderos, incluso en el Líbano. Esto es un hecho", afirmó Tufaili. El jueves pasado, un altercado menor entre estudiantes en una universidad de Beirut terminó en una batalla campal entre suníes y chiíes, en la que murieron cuatro personas y 151 resultaron heridas. A juicio de Tufaili, el líder de Hizbulá, Hasán Nasralá es el que ejecuta en el país la política del líder espiritual iraní, Alí Jamenei. "Fui secretario general del Hizbulá y conozco bien al 'sayed' (título religioso) Nasralá, que tiene a su cargo ejecutar la política del 'sayed' Jamenei en el Líbano, mientras que en Irak lo hace el 'sayed' Abdelaziz al Hakim". Expulsado de Hizbulá hace más de ocho años por divergencias con el movimiento, acusó a sus ex compañeros de tratar de formar su propio estado en el Líbano y aseguró que "su resistencia son sus armas". "No puede haber dos Estados, el del gobierno y el del Hizbulá, y que cada uno tenga sus armas. Necesitamos juntar las armas bajo un solo mando. Dos estados conducen a la guerra", dijo. La situación continúa tensa en el país después de la huelga del martes lanzada por la oposición, liderada por Hizbulá, y los disturbios del jueves. Entre ambos días se produjeron al menos siete muertos y unos 400 heridos. Hoy, el comandante del ejército, Michel Sleiman, aseguró que las fuerzas armadas están determinadas a cumplir con su deber a pesar de que su despliegue en todo el territorio libanés reduce sus capacidades para hacer frente a la serie de sucesos que han tenido lugar últimamente en el país. Según el general Sleiman, lo sucedido esta semana en el Líbano es "una oportunidad para que todos vuelvan a la razón y a la calma. Es verdad que el ejército está extenuado, pero esto no le impide cumplir con su deber". Recientemente, el ejército se desplegó en el sur del Líbano, por primera vez en unas cuatro décadas, y en otras partes del territorio donde antes estaba ausente y dejaba en manos de milicias, ya fueran libanesas o palestinas. Sleiman confirmó el arresto de dos francotiradores en la jornada del jueves, durante los choques entre suníes y chiíes, pero no quiso dar ninguna información sobre su identidad, señalando que lo que le interesa es saber quiénes los mandaron. "No debemos saber solo quién disparó, sino también quién envió a estas personas a hacerlo y cual es la ideología y la tendencia de los que los enviaron".




