El Papa comienza la parte final de su viaje
El Papa comenzó a su llegada a Estambul la parte de su viaje a Turquía dedicada al ecumenismo con el esperado encuentro con el Patriarca Ortodoxo Bartolomé I, que le recibió con palabras de agradecimiento por sus esfuerzos para la unión de los cristianos.
El Papa comenzó a su llegada a Estambul la parte de su viaje a Turquía dedicada al ecumenismo con el esperado encuentro con el Patriarca Ortodoxo Bartolomé I, que le recibió con palabras de agradecimiento por sus esfuerzos para la unión de los cristianos. Un encuentro muy cordial y positivo como se pudo apreciar en los sendos discursos que Benedicto XVI y Bartolomé I se dirigieron en la Iglesia de San Jorge, en Fanar, la sede del patriarcado ortodoxo. El diálogo ecuménico y "el encuentro con los hermanos ortodoxos" es el principal objetivo del viaje de Benedicto XVI, como el mismo recalcó en el Angelus dominical antes de partir hacia Turquía. Un diálogo con los ortodoxos que comenzó hoy "con el mejor de los auspicios", según declaró el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi tras el encuentro del Papa con el Patriarca. Bartolomé I, considerado "Primus inter pares" (primero entre los patriarcas ortodoxos), saludó al Papa agradeciéndole los pasos que ha hecho para la unidad entre los cristianos y pidiendo que se continúe el esfuerzo que realizaron los pontífices anteriores. "Estamos aquí como sucesores y en los tronos de Roma y de la Nueva Roma, igualmente responsables por los pasos - y también por los errores - en el camino y en el esfuerzo de obedecer al mandamiento de nuestro Señor para que sus discípulos sean uno", dijo. Por su parte, Benedicto XVI explicó que espera que "este encuentro refuerce el mutuo afecto y renueve el empeño común para perseverar en este itinerario que lleva a la reconciliación y a la paz de las Iglesias". En el interior de la Iglesia de San Jorge, entre la rica decoración dorada del periodo bizantino, el Papa también recordó la "valiente decisión" del Pablo VI y del Patriarca Atenagora de levantar los anatemas mutuos de 1045 y que simbolizó el primer paso de reconciliación. El encuentro de hoy fue la antesala a la verdadera reunión que mantendrán mañana en Fanar el papa y Bartolomé I y de la que saldrá una declaración conjunta, que significará un paso más en el camino del ecumenismo. La segunda jornada del viaje de Benedicto XVI, que terminará el próximo viernes, comenzó con la celebración de una misa en el santuario mariano de Efeso, donde acudieron unas 200 personas. Se esperaban unas 1.000 personas en el pequeño santuario pero al final sólo un par de centenares procedentes de varias ciudades de Turquía y de la comunidad internacional en este país, acudieron a la colina del "Bulbul Dag" (ruiseñor), El santuario, rodeado de vegetación y de olivos se encuentra junto a la casa donde la tradición cristiana dice que vivió y murió la virgen María y que cada año atrae a tres millones de peregrinos, la mayoría musulmanes. El pequeño santuario y el grupo reducido de fieles hizo que el Papa de las grandes manifestaciones religiosas fuese hoy como un párroco de una pequeña comunidad católica. Una homilía en la que el Papa hizo un llamamiento para la paz para toda la humanidad y en la que indicó que "la Iglesia tiene no sólo que anunciar la paz sino, más aún, ser señal e instrumento" para conseguirla. Benedicto XVI también pidió específicamente: "Paz y reconciliación entre todos los que habitan la Tierra Santa, cristianos, judíos y musulmanes". Asimismo, deseó que se pueda realizar la profecía de Isaías que decía "que ningún pueblo levantará la espada contra otro y no se ejercitará nunca más el arte de la guerra". En la jornada de este jueves, el Papa realizará algunos de los gestos más esperados y simbólicos de este viaje al visitar el museo de Santa Sofía, que nació como templo cristiano para pasar después a mezquita y actualmente ser un museo, y después visitar la Mezquita Azul de Estambul. El Papa ha llegado a Estambul entre fuerzas medidas de seguridad sin precedentes respecto a las otros lugares donde pasó Benedicto XVI en este viaje, y el despliegue policial promete ser espectacular mañana en la delicada visita a la Mezquita Azul.




