La visita de Benedicto XVI a Turquía es considerada "de alto riesgo"
La visita del Papa Benedicto XVI es considerada "de alto riesgo" por las autoridades turcas de seguridad, que han elevado las alarmas a unos niveles similares a los que se aplican para los presidentes de Estados Unidos.
La visita del Papa Benedicto XVI es considerada "de alto riesgo" por las autoridades turcas de seguridad, que han elevado las alarmas a unos niveles similares a los que se aplican para los presidentes de Estados Unidos. La policía turca extremó las medidas de seguridad en las provincias de Ankara, Esmirna y Estambul, donde está previsto que transcurran las actividades del Papa. La dirección de seguridad de la capital, Ankara, ha preparado tres rutas alternativas del aeropuerto hacia la ciudad y está previsto que todos esos caminos se cierren, una vez que llegue el Papa. La embajada del Vaticano, lugar de residencia del Papa durante su estancia en Ankara, dispondrá de la protección de las fuerzas especiales y de agentes situados en los tejados de los edificios colindantes. En el aeropuerto de Ankara, tres vehículos blindados esperarán a Benedicto XVI: él viajará en uno de ellos y los otros, sin otro pasajero que el chófer, irán a su lado. Esta comitiva estará permanentemente custodiada por helicópteros. Las autoridades turcas desplegarán también 50 miembros de las fuerzas especiales que custodiarán constantemente al Papa y otros 3000 policías estarán desplegados en Ankara. En Estambul, 4500 policías se encargarán de garantizar la seguridad durante la visita de Benedicto XVI y tres aeropuertos han sido habilitados para que el Papa aterrice en uno de ellos. La dirección de la policía ha cancelado todas los permisos de descanso de los agentes para contar con personal adicional durante la visita papal a la provincia de Estambul. Los distritos situados en los alrededores del Fener, sede del Patriarcado Ortodoxo, del Museo de Santa Sofía, de la catedral armenia y de la sede del Nuncio Apostólico han sido sometidos a rigurosos controles y cerca de 22.000 vecinos de estas localidades han sido sometidos a algún tipo de registro. Los propietarios de las casas de estos barrios tuvieron que dar los nombres de los huéspedes que albergarían durante la estancia del Papa en Turquía y la reservas de los hoteles de la zona fueron revisadas exhaustivamente. Las 28.000 personas que componen la comunidad católica turca están muy emocionados con la visita e intentan participar en la ceremonia que ofrecerá Benedicto VXI en la iglesia del Espíritu Santo de Estambul. En Esmirna, donde el Papa visitará la iglesia de la Virgen María, 1.275 policías custodiarán al Pontífice, ayudados por miembros de las fuerzas especiales. Taha Kivanc, periodista del diario islamista "Yeni Safak" escribió hoy que cualquier ataque contra el Papa en Turquía generaría una catástrofe internacional. Mehmet Ali Agca, ciudadano turco que intentó asesinar al Papa Juan Pablo II en mayo de 1981 sigue todavía en la cárcel pero su recuerdo está muy presente. Un contable de 33 años, que participó ayer en la manifestación organizada por el partido islamista de la Felicidad (PS) para protestar contra la visita del Papa, aludió al famoso atentado contra Juan Pablo II. "No queremos al Papa en la tierra santa. Estambul, Medina y Jerusalén son ciudades bendecidas por nuestro profeta Mahoma. Dios ha cerrado el corazón de Benedicto XVI; hay miles de Mehmet Ali Agca y yo soy uno de ellos", dijo. El partido islamista de la Felicidad, del que se desgajó el gubernamental Partido de la Justicia y el Desarrollo, organizó ayer domingo la manifestación contra la visita el Papa en una céntrica plaza de Estambul, pero no logró los resultados esperados. Los responsables del partido aspiraban a reunir un millón de personas pero los principales diarios turcos señalaban hoy que la marcha contó solamente con la presencia de entre veinte y cincuenta mil asistentes, lo que muestra que los sentimientos hacia la visita del Papa no están tan enardecidos.




