El Vaticano le saca "tarjeta roja" a la prostitución en el Mundial Alemania 2006
A pocas horas del comienzo del mundial de fútbol Alemania 2006, el Vaticano ha dado la alarma sobre "la industria del sexo" que se ha montado alrededor del campeonato y ha afirmado que habría que enseñar "tarjeta roja" a esa industria, "a los clientes y a las autoridades que organizan el evento".
A pocas horas del comienzo del mundial de fútbol Alemania 2006, el Vaticano ha dado la alarma sobre "la industria del sexo" que se ha montado alrededor del campeonato y ha afirmado que habría que enseñar "tarjeta roja" a esa industria, "a los clientes y a las autoridades que organizan el evento". La alarma la ha dado el arzobispo Agostino Marchetto, secretario del Consejo Pontificio para los Emigrantes e Itinerantes, quien en declaraciones a Radio Vaticano recogidas hoy por el diario de la Conferencia Episcopal Italiana "Avvenire", ha denunciado que la prostitución viola la dignidad de la persona, rebajándola a "objeto e instrumento de placer sexual". "Las mujeres se convierten en mercancía para comprar, cuyo coste es, además, inferior al de una entrada para un partido de fútbol", subrayó el arzobispo. Marchetto denunció que con motivo del mundial se ha organizado en Alemania "una industria del sexo", que incluye casas especiales para ejercer la prostitución y el traslado a los lugares donde se desarrolla el campeonato mundial de unas 40.000 prostitutas. El prelado recordó que en algunas zonas de Alemania la prostitución es permitida, pero que muchas de esas 40.000 prostitutas enviadas a las ciudades donde se disputan los partidos son obligadas a ejercer "la actividad" contra su voluntad. Marchetto añadió que en esos casos se está realizando "tráfico de mujeres" y que se está ante un problema que implica a toda la sociedad. El arzobispo exigió que las mujeres sean protegidas y que sean castigados los traficantes, los que viven de la "industria del sexo" y los clientes. El arzobispo pidió a las autoridades alemanas que "defiendan" los legítimos derechos de esas mujeres, promoviendo el que sean liberadas de esa esclavitud". Echando mano de un término futbolístico, Marchetto concluyó que ante la situación creada "habría que mostrar tarjeta roja a la industria de la prostitución, a sus clientes y a las autoridades públicas que albergan el evento deportivo".




