Francia se prepara para otra jornada de protestas por el Contrato del Primer Empleo
El jefe del Gobierno francés, Dominique de Villepin, reunió a sus ministros para marcar la "hoja de ruta" de su línea de acción para los próximos meses, en un intento de mirar al futuro y pasar página del Contrato de Primer Empleo (CPE).
El jefe del Gobierno francés, Dominique de Villepin, reunió a sus ministros para marcar la "hoja de ruta" de su línea de acción para los próximos meses, en un intento de mirar al futuro y pasar página del Contrato de Primer Empleo (CPE). Este encuentro ha permitido a Villepin fijar a su equipo el "objetivo de los próximos meses" de acuerdo con su eslogan "2006, un año útil", explicó el portavoz del Gobierno, Jean-Francois Copé. De la crisis del CPE, que ha debilitado enormemente a Villepin y cuya salida no se vislumbra a corto plazo, el Gobierno ha aprendido que toda reforma necesita "un trabajo de explicación", dijo Copé. Las opiniones sobre el pronóstico vital del CPE, dirigido a los menores de 26 años y que permite el despido sin justificar durante los 24 primeros meses de prueba, están hoy muy divididas: unos dicen que está "muerto" y otros que "no", puesto que está en vigor, y por eso llaman a participar mañana en la quinta jornada de protestas. El ministro de Interior, Nicolas Sarkozy, que lucía hoy una amplia sonrisa, ha resultado reforzado en esta crisis, según opina el 54 por ciento de sus compatriotas. Por contra, un 75% y un 70% estima, respectivamente, que Villepin y el presidente Jacques Chirac salen debilitados. Aunque Chirac promulgó la ley, como defendía su fiel Villepin, lo cierto es que instó a su suspensión "de facto", como clamaba Sarkozy, para abrir el canal del diálogo con los sindicatos. Ahí, el "número dos" del Gobierno, marcó un tanto a su rival al Elíseo en 2007, y este fin de semana se apuntó otro al quedar la resolución del conflicto en manos de la UMP, cuya batuta maneja. De hecho, según ha trascendido, él mismo ha dejado claro en sus múltiples llamadas telefónicas a los líderes sindicales y estudiantiles que las riendas del CPE las lleva ahora él. Oficialmente, son los presidentes de los grupos parlamentarios de la gobernante UMP, Bernard Accoyer (Asamblea Nacional) y Josselin de Rohan, quienes conducirán las conversaciones con los agentes sociales y quienes escribirán a cuatro manos la proposición de ley que debe modificar, por orden de Chirac, los dos puntos litigiosos. Pero, en la práctica, esas negociaciones estarán supervisadas muy de cerca por Sarkozy, quien esta tarde reúne a un comité ejecutivo extraordinario de la UMP para diseñar la "hoja de ruta" de una eventual salida a la crisis social y política originada por el CPE. De acuerdo con esa partitura compuesta por la cúpula de la UMP, que, según el diario de izquierdas "Libération", se dispone a "organizar los funerales del CPE", Accoyer y de Rohan enviarán mañana una carta a los líderes sindicales invitándoles a un diálogo que podría ir más allá del marco establecido por Chirac, según diversas fuentes. El objetivo es ir lo más rápido posible y mañana mismo el grupo UMP aprovechará su reunión de los martes para elegir al equipo de ocho diputados y senadores que conducirán las negociaciones. Pero, si se tiene en cuenta que el Parlamento estará cerrado este mes dos semanas por vacaciones, la proposición de ley para modificar el CPE difícilmente podrá ser debatido antes de principios de mayo. Hasta entonces, los empresarios puede contratar legalmente a jóvenes de menos de 26 años con la fórmula del CPE. Para que se abstengan de hacerlo, el ministro de Cohesión Social, Jean-Louis Borloo, ha escrito hoy a 220 sectores profesionales. La pregunta ahora es si realmente habrá un "CPE-2", pues las organizaciones sindicales y estudiantiles, que desde el comienzo de la protesta arbolan una unión sin fisuras, no se niegan a dialogar con la UMP, pero mantienen su exigencia de que sea derogado. Eso es lo que van a pedir por la vía de proposiciones de ley los parlamentarios socialistas, comunistas y los centroliberales de UDF. Mientras tanto, todas las miradas se centran en la quinta jornada de paros y manifestaciones convocada para mañana, pues de su seguimiento, que se espera masivo, dependerá el futuro del CPE. Al día siguiente, sindicatos y la oposición de izquierdas se reunirán, cada uno por su lado, para hacer balance y fijar la estrategia de nuevas movilizaciones, aunque la coordinadora nacional de estudiantes ha lanzado ya un llamamiento a la huelga general.




