Vivir en el limbo, tiene sus días contados
Los teólogos del Vaticano quieren salvar a los niños que han muerto sin haber sido bautizados y que se hallan en el limbo para conducirlos al paraíso, rompiendo así una creencia católica de siglos
Los teólogos del Vaticano quieren salvar a los niños que han muerto sin haber sido bautizados y que se hallan en el limbo para conducirlos al paraíso, rompiendo así una creencia católica de siglos.El temido limbo, localizado entre el paraíso y el infierno, según una tradición surgida durante la Edad Media, descrito por el gran poeta del siglo XIII, Dante Alighieri, en la Divina Comedia, será enterrado definitivamente por la Iglesia Católica.Ese lugar del más allá, con el que fueron amenazadas miles de generaciones de católicos, jamás fue transformado en dogma por la Iglesia, por lo que podría dejar de existir.La decisión será tomada esta semana en el Vaticano, al término de un seminario internacional convocado por el arzobispo William Joseph Levada, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, al que asisten teólogos de todo el mundo.Es probable que al término de las labores sea aprobado un documento que decretará la desaparición del limbo, ese lugar donde según la doctrina tradicional cristiana se detenían las almas de los justos y adonde van a parar las almas de los niños que mueren sin bautismo.La idea de decretar la desaparición del limbo fue siempre apoyada por el papa Benedicto XVI, quien fue prefecto de la Doctrina de la Fe durante el largo pontificado de Juan Pablo II. El tema fue considerado de máxima importancia por Juan Pablo II, que llegó inclusive a ignorar el limbo en el nuevo Catecismo, publicado bajo su pontificado, en 1992. El Concilio de Cartago, celebrado en el año 418, le negó a los niños sin bautismo poder alcanzar la felicidad eterna. Para San Agustín (357-430) el limbo para los niños tenía que ser eterno, porque el pecado original es eterno si no es borrado por el bautismo



