El piloto de Aires Gildardo Rodas habla del secuestro de la aeronave que culminó felizmente
Gildardo Rodas, piloto del avión de Aires que fue secuestrado por un paraplejico en vuelo desde Florencia, dijo en 6 a m 9 a m hoy por hoy que la capacitación de la empresa a la tripulación sirvió para manejar con prudencia y tranquilidad un episodio que de otra manera, según él hubiera terminado mal.<P>" Habría sido una tragedia " recalca.<P>Se le insistió al secuestrador en que no agravara la situación, que las penas que debvería afrontar por secuestro de aeronave y de personas sería muy fuerte hasta que se convenció de que su aventura debería terminar y aceptó entregar las dos granadas al sacerdote Mario Pinzón y ponerse a disposición de las autoridades.<P>Al principio estaban padre e hijo muy nerviosos pero paulatinamente se fueron calmando.<P>Nunca le prometieron el pago de ninguna suma y el hombre, Porfirio Ramírez, insistia en que le deberian pagar la indemnización por el daño que le infirieron unos policías que lo dejaron paraplejico.<P>El capitán Rodas dice que es la primera vez que le toca afrontar una situación tan delicada como un secuestro pero que gracias a la tripulación se logró transmitir tranquilidad y confianza a los pasajeros.<P>
Gildardo Rodas, piloto del avión de Aires que fue secuestrado por un paraplejico en vuelo desde Florencia, dijo en 6 a m 9 a m hoy por hoy que la capacitación de la empresa a la tripulación sirvió para manejar con prudencia y tranquilidad un episodio que de otra manera, según él hubiera terminado mal." Habría sido una tragedia " recalca.Se le insistió al secuestrador en que no agravara la situación, que las penas que debvería afrontar por secuestro de aeronave y de personas sería muy fuerte hasta que se convenció de que su aventura debería terminar y aceptó entregar las dos granadas al sacerdote Mario Pinzón y ponerse a disposición de las autoridades.Al principio estaban padre e hijo muy nerviosos pero paulatinamente se fueron calmando.Nunca le prometieron el pago de ninguna suma y el hombre, Porfirio Ramírez, insistia en que le deberian pagar la indemnización por el daño que le infirieron unos policías que lo dejaron paraplejico.El capitán Rodas dice que es la primera vez que le toca afrontar una situación tan delicada como un secuestro pero que gracias a la tripulación se logró transmitir tranquilidad y confianza a los pasajeros.




