En calles, tiendas y oficinas, los británicos recordaron a las víctimas
En calles, tiendas, oficinas, aeropuertos y estaciones, los británicos y el resto de ciudadanos europeos guardaron dos minutos de silencio en recuerdo de las víctimas de los atentados contra la red de transporte de Londres. Desde el palacio de Buckingham, residencia de la Familia Real, hasta los lugares más remotos del Reino Unido, los ciudadanos se sumaron en un silencio colectivo como señal de respeto hacia las 52 personas que murieron en los ataques de hace una semana
En calles, tiendas, oficinas, aeropuertos y estaciones, los británicos y el resto de ciudadanos europeos guardaron hoy, jueves, dos minutos de silencio en recuerdo de las víctimas de los atentados contra la red de transporte de Londres. Desde el palacio de Buckingham, residencia de la Familia Real, hasta los lugares más remotos del Reino Unido, los ciudadanos se sumaron en un silencio colectivo como señal de respeto hacia las 52 personas que murieron en los ataques de hace una semana. Pocos minutos antes de las 11.00 horas GMT, la reina Isabel II de Inglaterra salió del palacio y se instaló cerca de la gran verja negra para sumarse al dolor de sus súbditos. El primer ministro, Tony Blair, hizo lo mismo en el jardín de su residencia oficial de Downing Street, mientras que el príncipe Carlos y su esposa, la duquesa de Cornualles, guardaron silencio en Gales, con motivo de una visita al pueblo de Pendoylan. Cuando las campanas del reloj Big Ben marcaban las 12.00 horas (11.00 GMT), el Parlamento de Westminster suspendió sus actividades y los diputados y los lores, casi todos con la cabeza inclinada, siguieron la ceremonia como en todo el país. Trabajadores de oficinas, tiendas, conductores de autobuses y taxis, salieron a las calles poco antes de las 11.00 GMT para unirse a las muestras de respeto por las víctimas de los ataques. En la céntrica calle de Oxford Street, la principal arteria comercial de Londres, los autobuses, taxis y automóviles se detuvieron cuando el reloj marcó las 12.00, así como la gente que caminaba y los trabajadores de tiendas y oficinas. En Oxford Street, una calle que parece no detenerse nunca, no se había visto nunca un silencio tan general como el de hoy, sólo cortado por el sonido de los pájaros. Se podía ver a taxistas y pasajeros al pie de sus vehículos y a la gente con la cabeza inclinada y en actitud de recogimiento. En la emblemática plaza de Trafalgar, el ambiente no podía ser hoy tan distinto al del pasado día 6, cuando miles de personas celebraron la decisión del Comité Olímpico Internacional (COI) de conceder a Londres la sede de los Juegos Olímpicos de 2012. En esta plaza, bajo la estatua del héroe nacional, el almirante Horacio Nelson, y las de los dos grandes leones, miles de ciudadanos se sumaron a los dos minutos de silencio junto al alcalde de Londres, Ken Livingstone, y el cantante Bob Geldof. La estación de King's Cross, donde estalló una de las cuatro bombas y donde personas de distintas nacionalidades han depositado flores, quedó en silencio para recordar a los muertos. Antes de las 11.00 GMT, el responsable del metro de esa estación, Ken Leach, agradeció ante su personal el esfuerzo de los servicios de emergencia para ayudar a las víctimas. "En silencio, recordemos a aquellos que perdieron la vida en King's Cross hace una semana y a los que murieron en nuestra ciudad ese día", dijo Leach antes del silencio colectivo. En Escocia, el comienzo del tributo a las víctimas fue anunciado a través de los altavoces de centros comerciales, estaciones de trenes, aeropuertos o lugares de trabajo. Los trenes se detuvieron en Glasgow mientras los pasajeros hicieron una pausa en su recorrido para homenajear a los muertos y los heridos de los atentados del llamado 7-J. En los aeropuertos escoceses de Aberdeen, Edimburgo y Glasgow ningún avión despegó ni aterrizó durante los dos minutos, mientras que en el Parlamento de Escocia los diputados y visitantes del edificio suspendieron sus actividades. En el resto de la UE, el personal de la Comisión Europea dejó de trabajar y salió a las calles para recordar a las víctimas. Las cuatro bombas colocadas en la red de transporte de Londres explotaron en tres trenes -en King's Cross, Edwgare Road y Liverpool Street- y en un autobús de dos pisos




