Elecciones en Irán: candidatos hacen campaña ante un reñido pronóstico
Más de 47 millones de iraníes elegirán este viernes al noveno presidente de Irán en una inédita segunda vuelta, que según todos los pronósticos se decidirá por estrecho margen
Más de 47 millones de iraníes elegirán este viernes al noveno presidente de Irán en una inédita segunda vuelta, que según todos los pronósticos se decidirá por estrecho margen. El ex presidente del país y líder conservador, Akbar Hachemi Rafsanyani, se bate desde primera hora de la mañana con el ultraconservador Mahmud Ahmadineyad, sorprendente segundo clasificado en la primera vuelta. Rasfanayani ganó el primer envite con el 21 por ciento de los sufragios emitidos, mientras que el ex alcalde de Teherán logró el 19,5 por ciento. Los últimos sondeos divulgados el jueves por la agencia de noticias estudiantil ISNA aventuraban que ambos candidatos estaban muy cerca de un virtual empate. La victoria de uno u otro tendrá una profunda influencia en el futuro del país, pues supondrá mantener el camino actual, en caso de que venza Rafsanyani, o virar definitivamente hacia el tradicionalismo más recalcitrante que defiende el Ahmadineyad. Sabedores de lo apretado del resultados, ambos candidatos han aprovechado la jornada electoral para convencer a los indecisos y repetir las líneas maestras de su programa. El aspirante ultraconservador depositó esta mañana el sufragio en una mezquita de Teherán y desde allí prometió a los iraníes el inicio de "una nueva era" si finalmente es elegido. Ahmadineyad, que se presenta como el defensor de los más necesitados y el hombre que puede "devolver la justicia social sobre la que se fundó la República", apeló a los símbolos de la Revolución Islámica para atraer votos. "Si Dios me concede la victoria, marcará el principio de una nueva época en la política nacional iraní", declaró Ahmadineyad antes de recordar "al Imam Jomeini y a los fieles que instauraron la República Islámica, y a los mártires del Islam y de la libertad". El ex alcalde de Teherán rechazó las acusaciones de radical vertidas por su contrincante. "Queremos conseguir la libertad en todas las formas, y creemos sobre todo en la libertad económica, social y política", apostilló. Rafsanyani, por su parte, reconoció que la victoria no será fácil, pero se mostró confiado en lograrla. "Será un competencia muy reñida, pero creo que al final quedaré en cabeza", dijo el ex presidente a los periodistas tras depositar su voto en la mezquita de Jamarán. El candidato conservador eligió para ello uno de los lugares más simbólicos de Irán, el templo donde pronunciaba sus sermones el líder de la revolución y fundador de la República Islámica, ayatolá Rujolá Jomeini. Rafsanyani aprovechó la presencia de los periodistas para citar, una vez más, los cinco principios en los que ha apoyado su campaña y con los que ha tratado de desprenderse de su naturaleza conservadora para vestirse de moderado y atraerse así a los desencantados y temerosos reformistas. "Debemos impedir que el extremismo se instale en nuestro país. Los objetivos son la moderación la política, la economía, la sociedad, la cultura y las relaciones internacionales", subrayó. Pero aparte del factor económico, la clave final que decidirá los comicios será el nivel de participación. Los sectores moderados temen que una alta abstención beneficie al candidato ultraconservador, por lo que durante toda la semana han instado a los iraníes a ir a votar y han pedido el voto para de los reformistas para Rafsanyani. El todavía presidente de Irán, el aperturista Mohamed Jatamí, instó hoy a sus conciudadanos a participar de forma masiva en la inédita segunda vuelta de la elecciones presidenciales. "Una asistencia numerosa garantizará la libertad y la democracia en el país y servirá para abortar las conspiraciones de los enemigos de la República", dijo Jatamí durante una visita a la oficina central electoral que supervisa los novenos comicios presidenciales desde el triunfo de la Revolución Islámica, en 1979. El presidente no identificó a esos enemigos, y se limitó a pedir el voto incluso a aquellos iraníes que viven fuera del país. "Un simple voto puede causar en impacto en todo el proceso", subrayó. Como en la primera vuelta, a primera hora, eran muy pocos los ciudadanos que habían madrugado para ejercer su derecho democrático.




