Benedicto XVI cumple su primer mes de Pontificado
Benedicto XVI cumple hoy su primer mes como Papa, un tiempo en el que ha comenzado a trazar las líneas de su pontificado, en el que pretende seguir avanzado en lo trazado por el Concilio Vaticano II, promoverá la unidad de los cristianos y trabajará por la paz en el mundo
Benedicto XVI cumple hoy su primer mes como Papa, un tiempo en el que ha comenzado a trazar las líneas de su pontificado, en el que pretende seguir avanzado en lo trazado por el Concilio Vaticano II, promoverá la unidad de los cristianos y trabajará por la paz en el mundo. Así lo dijo el propio Joseph Ratzinger, de 78 años, en la primera misa que ofició como Papa, después de que a las 17.50 horas (15.50 GMT) del 19 de abril los cardenales reunidos en cónclave le eligieran 265 Pontífice de la historia de la Iglesia. Han pasado treinta días y la imagen seria, distante, de hombre duro, que se tenía de él, defensor de la ortodoxia de la fe católica, está dando paso a la de un Papa bondadoso, afectuoso, sonriente y cercano, aunque en algunos momentos todavía salga a relucir su natural timidez. Se le nota aún esa timidez cuando está entre las gentes, aunque cada día que pasa se le ve más seguro y no duda en abrazar y besar a los niños y estrechar las manos de los fieles. Según quienes le conocen bien, este es su verdadero carácter y la imagen estereotipada existía porque su cargo, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el ex Santo Oficio, que dirigió durante 24 años, "le obligaba a ser duro con los teólogos rebeldes". "Mi programa de gobierno es no hacer mi voluntad y no seguir mis propias ideas, sino ponerme junto con toda la Iglesia a escuchar la palabra y la voluntad del Señor y dejarme conducir por El", dijo Benedicto XVI en la homilía de la misa con la que dio comienzo oficialmente su Papado, el 24 de abril. Ese mismo día, Benedicto XVI, que da la impresión de que no quiere expresar discursos políticos, sino homilías de marcado carácter pastoral, volvió a hacer un vehemente llamamiento a la unidad de los cristianos, pidiendo "que hagamos todo lo posible para recorrer el camino de la unidad" e implorando a Dios "que seamos un sólo pastor y una sola grey". Aunque poco a poco va marcando su propio camino, evitando imitar a su antecesor, Juan Pablo II, raro ha sido el día en este mes que no lo ha nombrado y en su primera audiencia dijo que usaría los textos ya preparados por Karol Wojtyla para las catequesis. En su primera audiencia pública desveló que ha elegido el nombre en homenaje a Benedicto XV, "un valiente y auténtico profeta de la paz" y dijo que está al "al servicio de la reconciliación y la armonía entre los hombres y los pueblos". En estos primeros días denunció que el hombre muchas veces puede caer en la tentación de creer que la riqueza, el poder, la vida cómoda y el prestigio son las metas que tiene que alcanzar, "sin darse cuenta de que la verdadera vida viene de Dios, el único que protege al hombre de todos los males". Que su estilo es diferente al de Juan Pablo II se ha visto ya en las dos beatificaciones del 14 de mayo, las primeras de su Pontificado. Benedicto XVI no las presidió, delegando en un cardenal. Ratzinger ha retomado la tradición de los papas de no presidir estas ceremonias, interrumpida en 1971 cuando Pablo VI elevó a la gloria de los altares al sacerdote Maximiliano Kolbe. A partir de entonces se convirtió en una práctica habitual, hasta el punto de que Juan Pablo II en sus 26 años y medio de Pontificado beatificó a 1.338 Siervos de Dios. El 13 de mayo sorprendió al mundo al anunciar la apertura del proceso de beatificación de Juan Pablo II, sin esperar a los cinco años que establece el Código de Derecho Canónico. También confirmó en sus puestos, hasta que concluya el tiempo para el que fueron nombrados, a todos los miembros de la Curia. Asimismo, nombró a su sucesor al frente del ex Santo Oficio al arzobispo de San Francisco, William Levada. En estos primeros días también ha tendido la mano a los judíos y a las otras religiones y ha resaltado el papel de los jóvenes en la Iglesia. A este respecto ya ha anunciado que viajará en agosto a Colonia, en Alemania, para la Jornada Mundial de la Juventud. Todas las miradas están sobre él. Los más desconfiados le han dado un margen de tiempo, como se hace con los políticos, mientras que ya se ha ganado el afecto de los fieles, que no dudan en aclamarle, como hacían con Juan Pablo II.




