Benedicto XVI pide "perdón" por llegar tarde a cita con los fieles
El papa Benedicto XVI pidió disculpas "por llegar tarde" a los más de 40.000 fieles que le esperaban en la plaza de San Pedro para el rezo del Regina Coeli y al que llegó con 20 minutos de retraso, tras haber ordenado a 21 nuevos sacerdotes en la basílica vaticana
El papa Benedicto XVI pidió disculpas "por llegar tarde" a los más de 40.000 fieles que le esperaban en la plaza de San Pedro para el rezo del Regina Coeli y al que llegó con 20 minutos de retraso, tras haber ordenado a 21 nuevos sacerdotes en la basílica vaticana. "Quiero antes que nada pediros perdón por el gran retraso con el que he llegado", fue lo primero que dijo, preocupado y con aire de fatigado por las prisas para llegar a la cita, el Papa Ratzinger al asomarse a la ventana de su aposento para el tradicional rezo del mediodía. El alemán Ratzinger dio explicaciones: "...es que he tenido la alegría de ordenar 21 nuevos sacerdotes". Los fieles rompieron en aplausos y vivas, demostrándole que valió la pena la espera. Benedicto XVI dijo durante el Regina Coeli, que sustituye el Angelus en el tiempo de Pascua, que hoy es una día de fiesta para la Iglesia, en especial para la de Roma, ya que los 21 nuevos sacerdotes pertenecen a esta diócesis, aunque una decena son extranjeros, de ellos cinco suramericanos. El Pontífice hizo votos para que en todo el mundo florezcan las vocaciones sacerdotales y dijo que la coincidencia de la fiesta de Pentecostés, que se celebra hoy, y las ordenaciones resalta la relación indisoluble entre la Iglesia y el Espíritu Santo. "Sin el Espíritu Santo la Iglesia se reduciría a una organización meramente humana "recargada por su propia estructura", subrayó el Papa, que abogó para que la Iglesia siempre sea "señal creíble e instrumento eficaz de la acción de Dios". Concluido el Regina Coeli, el Papa dio las gracias varias veces y después les dijo a los presentes que "hoy voy a saludar sólo en dos idiomas, alemán e italiano...hay muchos". Los presentes volvieron a aplaudir y al Papa, aunque cansado, se le vio feliz. Hoy fue una mañana dura para Benedicto XVI, que tiene 78 años. La ceremonia de la ordenación de sacerdotes en la basílica de San Pedro duró casi tres horas y durante la misma leyó una larga homilía y realizó todo el ritual, que contempla entre otras, la imposición de manos a los nuevos sacerdotes.




