Iglesia cierra filas acerca de Benedicto XVI: 'es un conciliador'
La Iglesia ha cerrado filas en torno a Benedicto XVI, precisando que no es la persona dura como ha sido presentado en los últimos tiempos, sino que es un "gran conciliador", cuyo Pontificado sorprenderá al mundo. La idea que se intenta transmitir en ambientes religiosos es que una cosa era como cardenal y otra ahora como Papa, cuando tendrá que buscar el centro en el que converjan todas las posturas
La Iglesia ha cerrado filas en torno a Benedicto XVI, precisando que no es la persona dura como ha sido presentado en los últimos tiempos, sino que es un "gran conciliador", cuyo Pontificado sorprenderá al mundo. Un días después de su elección al Solio Pontificio, numerosos cardenales han manifestado que su papado desvelará la auténtica figura intelectual y humana del alemán Joseph Ratzinger, de 78 años, un sólido teólogo, abierto al diálogo. "Benedicto XVI es un gran reconciliador, tanto en los grandes temas, como es la búsqueda de la unidad de los cristianos, como en los pequeños. Siempre busca la unión y se puede decir que es una bendición de Dios", dijo el cardenal de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo, que participó en el Cónclave, el primero del tercer milenio. Amigo reconoció que Ratzinger es una persona de convicciones firmes, pero que ello, en contra de lo que se dice, no significa que sea intransigente. Según el purpurado español, el nuevo Papa es una persona de gran inteligencia y apertura. Según el arzobispo de Sevilla, el nuevo Papa tiene una gran inteligencia "y una visión mucho más amplia de lo que significa gobernar una Iglesia en un momento en el que la globalización no solamente es una palabra, sino un auténtico intercambio y unión de personas". Otro cardenal, el alemán Walter Kasper, aseguró que Ratzinger "sorprenderá" a todos aquellos que mantienen prejuicios en su contra y se mostró convencido de que la rápida elección, a la cuarta votación, demuestra el fuerte consenso que suscita y la unidad de la Iglesia. Y es que en estas primeras horas de pontificado, todas las miradas han vuelto a los años en que Ratzinger era el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el ex Santo Oficio, cargo en el que estuvo durante los últimos 24 años, en los que, entre otros, se enfrentó a teólogos y frenó la Teología de la Liberación. Se ha dicho que es "de hierro", inflexible, y algunos han expresado el temor de que su Pontíficado siga esa línea de dureza. El en muchas ocasiones dijo que lo que más pena le da es que digan que es un intransigente. A este respecto, destacados políticos, como el ex presidente italiano Francesco Cossiga, manifestó que al final se demostrará más liberal que otros pontífices. La idea que se intenta transmitir en ambientes religiosos es que una cosa era como cardenal y otra ahora como Papa, cuando tendrá que buscar el centro en el que converjan todas las posturas. Respecto a su aparente dureza, el arzobispo italiano de Bolonia, Carlo Caffara, dijo hoy que en Benedicto XVI destaca la dulzura y su docilidad. "Es un hombre de Dios, de gran interioridad y de una gran capacidad de relaciones humanas. Tiene una vastísima cultura", destacó Caffara. Para el jefe de los obispos de la República Democrática del Congo, el arzobispo Laurent Monsengwo Pasinya, el nuevo Papa es el hombre justo para el momento justo. A este respecto, el cardenal de Sevilla precisó que Benedicto XVI, en contra de lo que se pueda afirmar, aunque tenga 78 años, no es un Papa de transición. "Y no lo es porque las circunstancias históricas y el momento no permite decir "vamos a esperar unos años más. Las cosas van a mucha velocidad y lo que hoy es de primera pagina, mañana no aparece. No puede haber transición. Se asumen los temas y el acontecimiento", afirmó Amigo. Benedicto XVI comenzó hoy su Pontificado con una misa en la Capilla Sixtina, junto a los cardenales electores, en la que pronunció un brillante discurso, una declaración de principios en toda regla, en el que se comprometió a proseguir el trabajo trazado en el Concilio Vaticano II, a promover la unidad de los cristianos y a trabajar por la paz en el mundo. Después visitó a sus antiguos colaboradores en el ex Santo Oficio y posteriormente tomó posesión del apartamento papal, que no ocupará inmediatamente ya que antes tiene que ser pintado. Mientras tanto se alojará en la residencia de Santa Marta, del Vaticano, de la que hoy salió para dar un paseo por las calles adyacentes, donde fue acogido con grandes aplausos y vivas. Fue su primer pequeño baño de multitudes. El viernes próximo se reunirá con los cardenales presentes en Roma y el domingo con una Misa solemne dará inicio oficial a su Pontificado, al que asistirán los gobernantes de todo el mundo.




