El funeral por un Papa más imponente que se recuerde en la historia
Tres horas en total durará el funeral por un Papa más imponente de la historia, cuya solemne ceremonia se celebrará el viernes ante la basílica de San Pedro en presencia de 200 dignatarios y millones de peregrinos de todo el mundo que podrán seguirlo en directo o por televisión
Tres horas en total durará el funeral por un Papa más imponente de la historia, cuya solemne ceremonia se celebrará el viernes ante la basílica de San Pedro en presencia de 200 dignatarios y millones de peregrinos de todo el mundo que podrán seguirlo en directo o por televisión. Más de 2.000 jefes de Estado y de Gobierno, embajadores, ministros, responsables de instituciones internaciones y representantes religiosos estarán presentes en los funerales, entre ellos el presidente estadounidense, George W. Bush, su padre, el ex presidente George Bush, y el ex mandatario demócrata Bill Clinton, un gesto hasta ahora jamás realizado por un jefe de Estado de ese país. Será notable también la presencia de dirigentes latinoamericanos, entre ellos el presidente mexicano Vicente Fox, el brasileño Luiz Inacio Lula da Silva y los jefes de Estado de Bolivia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá. Ante el símbolo de la cristiandad, como ocurre en La Meca para los musulmanes, millones de personas se congregaron desde el lunes para despedir al primer papa eslavo de la historia, símbolo de una nueva era, venerado ya como un santo. Una multitud de polacos cumplió una suerte de peregrinación de adiós para despedir a su compatriota Karol Wojtyla, que reinó durante 26 años y medio con el nombre de Juan Pablo II. Extraordinarias medidas de seguridad fueron adoptadas por las autoridades debido a la gran cantidad de estadistas y la ciudad vivió un momento histórico, sin precedentes en su milenaria historia. La misa al aire libre se abrirá con el canto de los salmos y la "liturgia de la palabra", seguida por la lectura de varios pasajes de los Evangelios y una homilía del cardenal Joseph Ratzinger. Luego se recitará una conmovedora "oración universal" en varias lenguas por "el difunto papa", "la Iglesia Santa de Dios", "los pueblos de todas las naciones", "el alma de los pontífices romanos muertos", "los fieles difuntos" y todos los presentes. A continuación se celebrará el rito de "la eucaristía", que conmemora la última cena de Cristo. Luego vendrá el rito de "la última recomendación y del adiós", plegaria recitada por el Colegio de Cardenales ante el féretro, un momento de silencio y la "letanía de los santos". La misa continúa con "la última recomendación y el adiós", un momento de total silencio seguido por "la letanía de los santos". Las súplicas por la Iglesia romana, cuyo obispo es el Papa, serán pronunciadas por el cardenal italiano Camillo Ruini. La misa concluirá con las palabras del cardenal Ratzinger, pidiendo a Dios por la Iglesia, que "sin su pastor, necesita el consuelo de la fe y la esperanza". Sólo media hora, en cambio, será necesaria para enterrar los restos del Papa, que murió el sábado pasado a los 84 años tras dos días de agonía, en las grutas vaticanas que están debajo del pavimento de la basílica, y uno de los lugares más prestigiosos de la cristiandad. Pocos prelados serán admitidos durante la sepultura de los restos, que serán enterrados con un ritual especial en el mismo lugar donde estuvo la tumba de Juan XXIII, hasta que los despojos del "Papa Bueno" fueron llevados a la basílica por orden de Karol Wojtyla tras haber sido beatificado. El cuerpo conservado de Juan Pablo II, que no fue embalsamado, será colocado en un ataúd de ciprés dentro de un cajón de zinc, que a su vez será depositado en un féretro de nogal. Dentro del féretro será colocado en un envase de acero un documento con los datos biográficos del Pontífice polaco y una bolsa con las monedas acuñadas durante su papado. Juan Pablo II reposará al lado de Pablo VI, Juan Pablo I y del de la reina Cristina de Suecia, que abdicó y se convirtió al catolicismo abjurando del luteralismo en el siglo XV. El féretro será sepultado sin sarcófago, bajo una lápida sencilla y la ceremonia no será trasmitida en directo por las cámaras de televisión. La Ciudad Eterna, que fue literalmente sumergida por peregrinos y estuvo al borde del colapso, despide así con una ceremonia multitudinaria al primer papa extranjero en 450 años y a su "ciudadano honorario"




