Hijos de operarios latinoamericanos recibirán ciudadanía israelí
Los hijos de operarios extranjeros, entre ellos los de trabajadores latinoamericanos, podrán obtener la ciudadanía israelí si están estudiando en escuelas secundarias y tienen más de cinco años de residencia en el país.
Jerusalén.--- Los hijos de operarios extranjeros, entre ellos los de trabajadores latinoamericanos, podrán obtener la ciudadanía israelí si están estudiando en escuelas secundarias y tienen más de cinco años de residencia en el país.Los padres de esos adolescentes recibirán documentos israelíes con carácter de "residentes permanentes", pero no la ciudadanía, informa hoy miércoles el diario Haaretz.También se acogerán a esa medida los hijos de trabajadores procedentes de las Filipinas y de Africa.Las nuevas disposiciones, que estarán concluidas dentro de dos semanas, han sido estudiadas por un comité ad-hoc formado por representantes del Ministerio del Interior, a cargo de Abraham Poraz, del Partido de centro Shinui; y del titular de Trabajo y Bienestar, Zevulún Orlev, del Partido Nacional Religioso (Mafdal).Los adolescentes que estén cursando el primer ciclo de los dos de la escuela secundaria también podrán aspirar a la ciudadanía pero sus peticiones estarán sometidas a comités especiales que podrá autorizaran por "razones humanitarias", no de derecho.Los jóvenes que adopten la ciudadanía israelí, así como los jóvenes del país, tendrán, entre otras obligaciones, que servir obligatoriamente en las Fuerzas Armadas a partir de los 18 años; durante tres años los varones, y 18 meses las mujeres, según la ley.Funcionarios del Ministerio del Interior calculan que unos 300 hijos de operarios extranjeros están en condiciones de acogerse a las futuras disposiciones, y sus 600 progenitores, trabajadores autorizados, se convertirán en residentes del estado israelí.En los últimos 18 meses la Dirección General de Migraciones, con la participación de unos mil agentes de policía a su servicio, hizo que casi 100.000 trabajadores ilegales abandonaran el país, un 70 por ciento de ellos voluntariamente y los otros forzados a hacerlo.Entre los que abandonaron el país debido a una drástica campaña oficial para reducir el número de los operarios ilegales lo hicieron centenares de trabajadores de Colombia, Ecuador, Bolivia y otros países de América latina, en algunos casos con hijos nacidos en Israel o educados desde pequeños, por temor a ser expulsados.El Ministerio israelí carece de información precisa sobre el número de los menores y adolescentes extranjeros -hijos de trabajadores- que residen y estudian en el país.




