"Operación Libertad Iraquí": ¿Guerra relámpago o guerra desgaste?
Las fuerzas aliadas comienzan a plantearse la posibilidad de que la "Operación Libertad Iraquí", concebida como una "guerra relámpago", se convierta en una larga campaña, dada la intensa resistencia de las tropas de Irak y las extrañas maniobras de las fuerzas de la coalición angloestadounidense
DOHA.---Las fuerzas aliadas comienzan a plantearse la posibilidad de que la "Operación Libertad Iraquí", concebida como una "guerra relámpago", se convierta en una larga campaña, dada la intensa resistencia de las tropas de Irak y las extrañas maniobras de las fuerzas de la coalición angloestadounidense.Los aliados -y los periodistas que siguen los movimientos de las tropas, tanto en el propio teatro de operaciones como desde la confortable retaguardia del Mando Militar central en Doha- han comenzado a desempolvar los viejos manuales de táctica militar para familiarizarse con conceptos que se dieron a conocer durante la I y la II guerras mundiales.Naturalmente, hace una semana, cuando la "Operación Libertad Iraquí" estaba a punto de comenzar, casi todo el mundo conjeturaba con que la descomunal musculatura militar de la coalición anglonorteamericana convertiría esta campaña en casi un paseo militar, que llevaría a los aliados a ponerse a las puertas de Bagdad en un plazo muy breve, no más de siete días.Esa "guerra relámpago" ("Blitzkrieg") salió bien en 1939, cuando los alemanes invadieron y ocuparon la totalidad de Polonia en muy pocos días.Paradójicamente, en 2003, con un armamento muchísimo más sofisticado, perfeccionado y letal, la situación sobre el terreno en Irak parece retrotraernos a los años de 1916-1917, cuando en plena I Guerra Mundial tanto los Imperios Centrales como las fuerzas francesas y británicas apostaron por una prolongada campaña de trincheras al objeto de desgastar y minar la moral del enemigo.Al momento presente en la campaña iraquí, la situación sobre el terreno induce a pensar que nos encontramos mucho más cerca de la "guerra de desgaste" que de la "guerra relámpago".Ejemplos como los de Basora, Nasiriya o Samawah, donde las fuerzas aliadas están encontrando una resistencia inusitada por parte de las tropas iraquíes, sirven para reflejar que las ansias del mando aliado por llegar cuanto antes a Bagdad pueden apagarse por la fuerza de los acontecimientos.De hecho, el mensaje que empieza a transmitirse desde el mando aliado es que "la campaña sigue de acuerdo con los planes previstos", pero "nadie dijo que ésta iba a ser una guerra breve o fácil".En principio, parece que sigue siendo un objetivo prioritario avanzar sobre Bagdad a toda costa, aunque sea dejando en la retaguardia bolsas de resistencia.Este planteamiento puede tener su lógica sobre el papel, pues algunos expertos y fuentes militares consideran que no importa tanto que persistan esas bolsas de resistencia si están localizadas y se las puede mantener controladas con unas cuantas unidades predeterminadas.El problema aflora cuando las bolsas de resistencia son cada vez mayores y más intensas y cuando el número de tropas que hay que emplear para sofocarlas es cada vez más elevado.La conclusión es que se ralentizan los avances aliados, las fuerzas iraquíes que tienen encomendada la defensa de Bagdad ante el asalto final disponen de mayor tiempo para organizarse y, además, las tropas de la coalición pierden tiempo, material y, sobre todo, soldados, con el consiguiente impacto en la opinión pública.Por si fuera poco, el helicóptero AH-64 "Apache", que en principio iba a ser uno de los protagonistas de esta campaña, está pasando prácticamente inadvertido, pues las adversas condiciones meteorológicas que reinan en el centro y sur de Irak y el norte de Kuwait, le impiden evolucionar con eficacia.Asimismo, el mando aliado es consciente de que los iraquíes están resistiendo con todo y que sus tácticas pueden ser suicidas, estériles, extrañas o imprevisibles, pero lo cierto es que ciudades como Basora son un paradigma de lo que significa la expresión "defensa a ultranza."Puede que en Basora -como en otras ciudades- los iraquíes empleen tácticas suicidas, como desplegar columnas mecanizadas en campo abierto sin cobertura aérea o artillera, pero en todo caso éstas han dado el resultado apetecido por el régimen de Bagdad y la ciudad no ha caído."Los iraquíes pelean con ferocidad pero están desorganizados", comentó hoy el jefe de las fuerzas británicas para Irak, mariscal del Aire Brian Burridge, quien al mismo tiempo subrayó que esas tropas "están demasiado atemorizadas como para desafiar" al régimen del presidente iraquí, Sadam Husein.De momento, parece claro que el mando aliado va a enviar a la zona a una nueva unidad, la IV División de Infantería, con sede en Texas, que en principio se iba a desplegar en Turquía para penetrar en Irak desde el norte, pero que ante la negativa de Ankara a permitir la entrada de tropas extranjeras en suelo turco, habrá de acantonarse en Kuwait.Los expertos consideran que esta unidad, una de las más capacitadas del Ejército norteamericano, no estará lista ni disponible hasta dentro de dos o tres semanas, y nadie se atreve a aventurar en qué situación se encontrará la campaña para entonces.




