Se reducen cultivos de coca en Colombia
La reducción de cultivos de coca en Colombia en 2002, la primera registrada en una década, figura entre los exiguos logros de la política exterior de EEUU en América Latina, según informes presentados en la Cámara de Representantes.
WASHINGTON.--- La reducción de cultivos de coca en Colombia en 2002, la primera registrada en una década, figura entre los exiguos logros de la política exterior de EEUU en América Latina, según informes presentados en la Cámara de Representantes.Durante una audiencia del subcomité del Hemisferio Occidental, el encargado de la estrategia antidrogas, John Walters, señaló que la fumigación aérea de cultivos ilícitos en Colombia, financiada en parte con fondos de Washington, logró reducir en un 15 por ciento las áreas cultivadas el año pasado.Colombia tiene ahora 144.450 hectáreas de cultivo de coca, un 15 por ciento menos que las 169.800 de 2001, en la primera reducción significativa desde que la fumigación comenzó en la pasada década.Las autoridades estadounidenses hicieron ese cálculo en base a imágenes de satélite, y creen que el nivel reducido representaba una producción potencial de 680 toneladas métricas de cocaína.Buena parte de la reducción se efectuó en las provincias sureñas de Putumayo y Caquetá, de donde han huido a otras áreas los coqueros.EEUU ha atribuido ese éxito a la lucha antidrogas del Gobierno del presidente Alvaro Uribe.Para Washington, éste es un logro importante en su lucha antidrogas en la región, especialmente porque Colombia sigue siendo el principal productor de cocaína en el mundo y del 80 por ciento de la que se vende en este país.Según Walters, el negocio del narcotráfico no sólo alimenta la ola de terrorismo, corrupción y desestabilización en la región, sino que ocasiona gastos directos de más de 50.000 millones de dólares anuales en EEUU y cerca de 20.000 muertes relacionadas con el consumo de drogas.EEUU trata de sofocar las fuentes de financiación de grupos como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) -la producción y venta de drogas ilícitas les aporta al menos 150 millones de dólares anuales- y dejar en la quiebra a los narcotraficantes, explicó Walters.La meta para este año es fumigar alrededor de 200.000 hectáreas, frente a las 130.363 de 2002.Pero la analista Lisa Haugaard, del Grupo de Trabajo de América Latina, indicó que el programa de fumigación es un espejismo ya que no ofrece alternativas para las familias afectadas.Agregó que la otra historia detrás de los números es la del desplazamiento de miles de campesinos que retoman el cultivo en otras zonas.Al ofrecer un repaso del panorama político y social en la región, Walters también destacó la cooperación de México en el combate al narcotráfico, la detención de más de 50 cabecillas, y la extradición a EEUU de otros 17 en 2002.No obstante esos logros, el presidente del subcomité, el republicano Cass Ballenger (Carolina del Norte) destacó que la región sigue asolada por una gran depresión económica y las perennes amenazas del narcoterrorismo.La asistencia de EEUU a la región no fue buena bajo la Presidencia de Bill Clinton y tampoco es adecuada bajo el Gobierno de Bush, dijo Ballenger.Por su parte, el demócrata de mayor rango en el subcomité, el hispano Robert Menéndez (Nueva Jersey), criticó lo que considera como falta de interés y enfoque de la política exterior de EEUU en Latinoamérica.Adolfo Franco, un funcionario de la Agencia de EEUU para el Desarrollo Internacional (USAID), destacó las crisis sociales, económicas y políticas que afectan, en distintos niveles, a la región.Aseveró que Washington mantiene su compromiso con el fomento de la democracia, seguridad y desarrollo económico en la región, que forman los pilares de la política exterior de este país.Mientras, J. Curtis Strumble, del Departamento de Estado, reconoció que "no todo es color de rosa en el Hemisferio Occidental", pero aseguró que la región no está al borde de la anarquía y los problemas son corregibles.




