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Con la vida empeñada, miles de colombianos continúan éxodo a EEUU

Empeñando sus pertenencias o despojándose de todo tras su éxodo, miles de colombianos del área de Washington piden solidaridad con su causa y, sobre todo, una protección temporal que les permita salir de la sombra.

Por María Peña
Washington.--- Empeñando sus pertenencias o despojándose de todo tras su éxodo, miles de colombianos del área de Washington piden solidaridad con su causa y, sobre todo, una protección temporal que les permita salir de la sombra.
El grupo Colombia Integra, que reúne a unos 500 miembros, ha iniciado una campaña nacional para que Estados Unidos conceda a los colombianos el programa de protección temporal "TPS", para que puedan vivir y trabajar legalmente en el país.
El "TPS" es un beneficio humanitario para personas que huyen de desastres naturales y de conflictos armados. El presidente Bill Clinton se negó a dar el "TPS" a los colombianos y el presidente George W. Bush aún no se ha pronunciado al respecto.
Además de escapar del fuego cruzado entre guerrilla y paramilitares, "estas personas huyen del narcoterrorismo, dejándolo todo -sus tierras, sus casas- para venir a EEUU. Queremos llamar la atención sobre el futuro incierto que viven", dijo a EFE el sacerdote José Hoyos, fundador de Colombia Integra.
También escapan, a como dé lugar, de la cultura de la violencia, en la que imperan la inseguridad, los secuestros, las amenazas de muerte y las temidas "vacunas" o extorsiones de grupos armados.
El religioso, de origen colombiano, indicó que la Iglesia Católica ha tenido un papel de "acompañamiento en el difícil momento histórico que les ha tocado vivir".
La Iglesia ha ayudado a grupos como Colombia Integra en su activismo comunitario -visitando supermercados, parques y centros comerciales- para reunir al menos 10.000 firmas de apoyo al "TPS" colombiano.
El grupo, que se ha reunido con el presidente Andrés Pastrana, también ha solicitado audiencia con los legisladores demócrata Jim Moran, y republicano Tom Davis, de Virginia, para lograr el "TPS".
Esa sería la vía más rápida para la legalización, aunque temporal, de los colombianos, porque para obtener asilo, se debe demostrar, con fundamento, un temor de persecución en base a opinión política, raza, religión, nacionalidad o filiación a un grupo social.
Según el Servicio de Inmigración y Naturalización, el número de solicitudes de asilo político de colombianos aumentó de 2.747 en el año fiscal 2000 a 7.280 en el año fiscal 2001. En lo que va del año fiscal 2002 -que concluirá el 30 de septiembre-, las autoridades han recibido 1.824 peticiones.
Para documentar su casos, muchos colombianos han utilizado recortes de periódicos, denuncias, fotos de sus propiedades destruidas, y datos que demuestren que ellos o sus familiares han sido víctimas de secuestros, tiroteos, o acosos.
Ese fue el caso del ex gobernador afrocolombiano del Departamento del Chocó, Luis Gilberto Murillo, quien en junio del 2000 permaneció secuestrado 15 horas por grupos paramilitares, que exigían el equivalente de 250.000 dólares.
Amenazado de muerte, Murillo escapó con su familia, recibió asilo en mayo del 2001, y ahora reside en las afueras de Washington.
"Fueron las peores 15 horas de mi vida, pensé que me iban a matar. La gente allá vive con el credo en la boca, está cansada de la guerra y, acá, afrontan otro drama porque no pueden trabajar y viven de la limosna pública", dijo Murillo en entrevista con EFE.
La fuga de cerebros y la desesperación por salir es evidente en las largas colas en las embajadas en Colombia.
Se calcula que en el 2000, unas 225.000 personas emigraron de Colombia, la mayoría hacia EEUU, donde, una vez que vencen sus visas de turismo, pasan a la clandestinidad, corriendo siempre el riesgo de ser deportados.
Así, por su condición de indocumentados y sin dominio del idioma inglés, muchos colombianos se dedican a tareas de limpieza, jardinería, carpintería, pintura, construcción y otras labores que, según uno de ellos, "jamás se hubiesen imaginado".
Para estos profesionales, el instinto de preservación supera con creces el amor a la patria.
"Emigrar no es una decisión fácil porque supone un cambio radical de vida, pero quedarse tampoco es una opción", dijo a EFE Fidel Hurtado, vicepresidente de Colombia Integra.
Colombia, que es el tercer receptor de ayuda económica estadounidense, detrás de Israel y Egipto, ha registrado una mayor violencia política en los últimos días.
La espiral de violencia se ha agravado ante el fracaso de las negociaciones de paz con la guerrilla, la recesión económica, un alto índice de desempleo, la delincuencia común y la corrupción.
Esa crisis ha generado millones de desplazados -1,8 millones en 1999, según la ONU-, lo que constituiría el mayor movimiento interno de población del mundo.
"Somos gente honesta y trabajadora. Solo queremos que el Gobierno de EEUU nos escuche y ayude", concluyó Hurtado.

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